La barriada que nació para tapar las vergüenzas de Barcelona. Segunda Parte.

          Y, le pusieron de nombre, Eduardo Aunós.

Con  la experiencia adquirida desde 1870 sobre el crecimiento del barraquismo en Barcelona, los responsables políticos daban la espalda a una realidad que crecía y crecía a sabiendas de que aquellos nuevos núcleos de barracas de inmigrantes se seguirían esparciendo a lo largo y ancho de la ciudad. Sin embargo, las autoridades vigentes no fueron conscientes y capaces de resolver el problema que había florecido delante de sus ojos. No se trataba pues de barriadas asequibles, bien equipadas y con parques y jardines, calles y plazas asfaltadas o adoquinadas y servicios donde los niños pudieran jugar, estudiar y crecer sanos y salvos de la falta de higiene. Una sinrazón sin precedentes de previsión real inmediata y no futurista que las autoridades ocultaban, una historia reciente que ya duraba muchos años, donde el día a día marcaba la cruda realidad de la triste situación en la que se encontraban aquellas calles y plazas sin asfaltar y sin equipamientos. Sin embargo, en las mentes de los inmigrantes florecía día a día la esperanza de encontrar alguna vivienda digna. Todo seguía igual, barracas y chabolas sin espacios urbanizados y sin escuelas para los niños, en las calles, tierra y polvo, agua y fango, eran elementos añadidos, sin luz ni agua corriente, quizás una sola fuente para uso y disfrute de todos, donde sus moradores intentaron construir sus viviendas dentro de un orden, «desordenado», pero eficiente y vitales para su subsistencia, y donde los responsables políticos solo se acordaban de dar solución a los problemas de la ciudad cuando San Pedro tronaba, o sea, cuando se iba a realizar algún gran evento, como ya había sucedido con la Exposición Universal de 1888.

Grupo de Casas Baratas Eduardo Aunós, en el llano de la Marina.

Se sabía perfectamente que las obras de urbanismo de la ciudad, la construcción del Metro y de la Exposición Internacional, se convertirían en un reclamo de mano de obra que obviamente hacía falta para poder satisfacer todos los proyectos que se estaban llevando a cabo, y los que en un próximo futuro se tenían que realizar. ¿Entonces las autoridades giraban la cara y bajaban la mirada para no darse cuenta de la realidad del problema? Dice el refranero que «más vale prevenir que curar», refrán éste mal interpretado, porque lo que estaban haciendo los políticos y otros, no era prevenir sino dejar crecer una población sin techo y avocada al barraquismo con el interés de que siguiera llegando la vital mano de obra para desempeñar todas las labores que necesitaba el crecimiento de la ciudad. Una regla equivocada por los mandatarios políticos que, aunque se dieron cuenta de la situación, no les tembló la mano para implicarse lo justo y necesario para revertir la regla en cuestión y cortar por lo sano el problema del barraquismo, porque el resultado hubiera sido muy diferente; primero construir zonas dignas con viviendas asequibles y equipadas, y después llevar a cabo con  un control paulatino los asentamientos de los inmigrantes que iban llegando.

Las voces empezaban a sonar por el problema del barraquismo.

Sin embargo, algunos medios de información ya habían empezado a levantar sus voces reclamando soluciones al problema de la inmigración y el barraquismo. La revista de Sants «El Ressó» publicó un artículo: Las Hurdes de Sants en el verano de 1924.

Describía en estos términos:

Las condiciones de vida del poblado de barracas que se había formado en uno de los extremos del barrio, entre la plaza del Centro y el Ensanche. El fenómeno del barraquismo no era nuevo en Barcelona y será durante mucho tiempo un gran problema social y urbano, pero se fue intensificando en los años veinte, como recoge este párrafo, a causa de la llegada a Barcelona de trabajadores provenientes de otras regiones de España en ocasión de los trabajos de la Exposición Internacional de 1929. Los lugares de la ciudad donde no había aún urbanizaciones consolidadas acogieron barrios de barracas. A la montaña de Montjuïc, se construyeron.

El mismo artículo hacía una llamada a las autoridades para que hicieran alguna cosa para eliminarlos y para mejorar las malogradas condiciones de vida de los que tenían que vivir. La primera reacción de las autoridades municipales, tardarían un tiempo en producirse, y fue con la constitución, en febrero de 1927, del Patronato de la Habitación de Barcelona, organismo del cual también formaban parte otras instituciones privadas como cajas de ahorros, la Cámara de la Propiedad o el Fomento del Trabajo Nacional. Por lo cual, el Patronato de la Habitación debía encargarse de construir habitaciones económicas en los términos que preveía la legislación.1

Estrategia o avales para acelerar la destrucción de las barracas de Montjuïc.

La cercana celebración en Barcelona de la Exposición Internacional, la idea es buena. pero introduce un cambio significativo en este estado de cosas. Un evento tan importante había de dar buena imagen de la ciudad y sucedía que, en las cercanías de Montjuïc, donde se había de celebrar la Exposición, había barrios de barracas como los que describía la revista El Ressó en el año 1924. El Ayuntamiento de la ciudad se encontró con el compromiso de hacer alguna cosa para eliminarlos, ya que la iniciativa privada no podía hacerlo con la inmediatez que pedía el caso. Fue por este motivo que el Patronato de la Habitación de Barcelona, constituyó el 15 de mayo de 1928 la Sociedad Mercantil Fomento de la Vivienda Popular S.A., que se había de encargar de construir directamente más de 3.000 viviendas para realojar a los barraquistas de Montjuïc.2 Por otro lado, y expuesto con otro argumento distinto, y ampliando la información, vemos como las leyes aprobadas, trataron de fomentar la vivienda popular a través de una amplía política de colaboración por parte de los municipios, lo que originaría que al no poseer el Patronato de la Habitación de Barcelona solvencia financiera para efectuar una emisión de obligaciones, se recurrió para su aval al Ayuntamiento, como queda notificado en la Gaceta Municipal de fecha 9 de enero de 1928. Precisamente, pasados cuatro meses, o sea, el 15 de mayo de 1928, el Patronato transfirió todos los poderes excepto los de la inspección, a una empresa por aquel entonces constituida. Se trataba de la Sociedad Mercantil  «Fomento de la Vivienda Popular, S.A.3 La Sociedad Mercantil, se convertiría sobre las bases expuestas en el agente promotor de edificación, lo que le permitió desbloquear el problema del derrumbamiento de barracas de la primera línea de Montjuïc que comprometían la buena vista e imagen de la Exposición Internacional.

La compra del terreno de la Marina.

Se inició un proceso de búsquedas de terrenos para poder construir los cuatro bloques de viviendas que la ley había aprobado. Primordialmente, el primer bloque para construir tenía que ser el de Montjuïc, para poder empezar a derribar las barracas de los barrios más cercanos y avistados de la zona de la Exposición. Pronto se decidieron, porque no existía ningún inconveniente ya que solamente era cuestión de criterio en el precio. Los terrenos que se adquirieron se encontraban en lugares bien alejados y sin ningún tipo de urbanización.

Empresa textil de indianas E. Bertrand -El Prat Vermell- 1920. Vilanova. En la parte izquierda de la fotografía, zona de los terrenos donde se construiría el grupo de viviendas. Foto, Fons CDH-M-LM.

Estos terrenos estaban situados en la Marina al S.O. del término municipal de Barcelona, junto al lado mismo de la fábrica textil que poseía la sociedad Serra i Bertrand en el Prat Vermell. Se compra una superficie de 57.115,66 metros cuadrados, situados en el paraje llamado «Prat d’Ensirés» y «Els Tres Ponts», cerca de la vieja barriada de Nuestra Sra. de Port, propiedades de Isabel Ramírez, Anna Barcardí y Gertrudis Cuyás. Las cantidades abonadas por cada uno de los terrenos por el Fomento de la Vivienda Popular S.A. oscilaban entre medio millón y millón y medio de pesetas.

Las Guerras.

Sin embargo, estas tierras habían sido históricamente protagonistas de dos guerras que resultaron ser de sumo interés para la defensa de la ciudad de Barcelona. Cuando buscaba información sobre el castillo de Port, descubrí en el libro consultado «Una historia de La Marina de Sants-Vides paral-leles, página 23, una copia litografiada del año 1890 que al principio me pasó desapercibida sobre la batalla ocurrida en el llano de la Marina durante la Guerra de los Nueve Años en 1697. Son curiosos ver los detalles que manifiesta el grabado, donde se observan con bastante claridad los límites de los terrenos donde se realizó la batalla, entre la torre de Sarrovira bien documentada desde 1573 y conocida también como la torre de can Navarro y posteriormente can Cisó, en la actualidad es el Banco de Alimentos de Barcelona ubicado en la calle de los Motores, Hasta la Ermita de Nuestra Sra. de Port. Por lo cual, el campo de batalla se situó en el llano de la Marina, dentro del epicentro de los terrenos adquiridos para la construcción de la futura barriada.

La Guerra de los Nueve Años. El Sitio de Barcelona, fue un episodio, que tuvo lugar entre el 15 de junio y el 8 de agosto de 1697 en Barcelona y tubo como desenlace una victoria francesa sobre las tropas españolas. El 5 de agosto mientras los franceses se preparaban para el asalto final éstos hicieron proposiciones de capitulación que los españoles aceptaron el 8 de agosto. La fortaleza de Montjuïc, comandada por Jorge Danstadt, se rinde igualmente sin ser atacado.

Detalle del Estany de Port en una copia litografiada del año 1890 del plano de Barcelona, sitiada por las armas de Francia, levantado por Giovanni Gianola en el año 1699. Los soldados representan los combates que tuvieron lugar durante el sitio que sufrió la ciudad en el verano de 1697.

La Guerra de Sucesión 1713-1714: Siguiendo los pasos de la historia, nuestras tierras de la Marina, se vieron envueltas también en la Guerra de Sucesión en 1713 en aquellos mismos terrenos mencionados. Las tropas borbónicas protagonizaron unos fuertes combates y fuego de artillería los día 13 al 20 de octubre, desde los territorios de can Navarro, hasta la pedrera de Safont a pie mismo de la montaña de Montjuïc, cerca de la actual barriada del Polvorín y justo en los terrenos que ocupa el Estadio Municipal de Atletismo Joan Serrahima, contra la Guarnición de Montjuïc, que defendía la ciudad. Como consecuencia de estos combates, la Ermita de Port empezó a sufrir los estragos de los hechos de armas ocurridos durante el asedio a la ciudad de Barcelona, quedando la Ermita destruida y siendo de nuevo reconstruida acabada la guerra.

Entrada de Felipe V en Barcelona. Asalto final de las tropas borbónicas sobre Barcelona el 11 de septiembre de 1714. Foto. Wikipedia la enciclopedia libre: Guerra de Sucesión española en Cataluña.

El proyecto.

El arquitecto Xavier Turull se encargó de proyectar la estructura urbana de estos cuatro barrios y la composición  de las casas que se debían de construir. Los cuatro tenían características muy semblantes y compartían la misma composición de estructura ortogonal de calles y éstas de casas de construcción seriada. Las viviendas eran únicamente de planta baja y tenían una superficie entre 40 y 60 metros cuadrados, un tipo de construcción extensiva que no parece tener otra justificación que reducir el coste económico de la obra mediante la simplificación de las estructuras constructivas. En el grupo de viviendas de la Marina se edificaron 616 destinadas al barraquismo de Montjuïc y distribuidas en 21 calles, conocidas por su numeración de la 1 al 21 y numeradas desde su origen primitivo, hasta después de la Guerra Civil del 1 al 616. Fueron construidas de prisa, entre agosto de 1928, fecha del proyecto, y el 24 de abril de 1929, fecha de la inauguración. Además, se le dotaría de Casa Cuartel de la Guardia Civil y un Grupo Escolar con cabida para 600 alumnos. Una vez finalizada la construcción de las viviendas, se hizo otro proyecto adicional – Proyecto de adaptación de la casa vieja existente, creo recordar que se llamaba «can Jon» 4– que consistía en la rehabilitación y aprovechamiento de un antiguo edificio de planta baja y piso, muy probablemente relacionado con algún «prats de indianas»5 o la masía propiedad de algún terrateniente que se fueron estableciendo en la Marina alrededor del último cuarto de siglo XVIII.

Cuadrante del plano de Martorell de 1714/1940. 10 Planos Históricos – Archivo Administrativo de Barcelona.

Observando el Plano de Barcelona 1714/1949, 10 Planos Históricos, sobre el cual hago mención de algunos lugares importantes del Grupo Eduardo Aunós, podemos apreciar que todavía no se había construido la escuela. Además, el plano indica el barracón de la CNT-FAI que, anteriormente fue el «colegio de los ojos malos», niños enfermos de tracoma, que se llamó San Raimundo de Peñafort.

Las viviendas que se debían construir por el Patronato de la Habitación en el grupo de casas baratas de la Marina, se realizarían en una superficie de 80 metros cuadrados (edificados, 61,15) aparecen unas unidades familiares pertenecientes a un primer tipo A, que constan de comedor, pieza que se encuentra inmediatamente después de la puerta de entrada de la vivienda, tres dormitorios, cocina, patio cubierto con lavabo, WC, lavadero y un reducido espacio descubierto. Estos tipos de unidades poseen un jardín en la parte anterior.

Plano orientativo sobre la situación de las viviendas tipo A y B, y en color verde las viviendas intermedias. Plano de Teresa García Castro de la Peña.

 

Plano del primer grupo de casas baratas, Eduardo Aunós. Según el plano, existían 533 viviendas más 83 que fueron derribadas para la construcción de la escuela en 1931. Plano de Teresa García Castro de la Peña.

Tal y como podemos ver en el plano, las viviendas de tipo A, están marcadas con una línea roja que cubre toda la isla, sobre todo en la calle 15, la Pontils, que según mi parecer, sino mal recuerdo, fue la única calle distinguida con jardines en sus puertas. No obstante, hay que pensar que cuando se construyó el grupo de viviendas, todavía no estaba edificada la escuela, por lo que, cuando se realizó la obra posiblemente parte de la calle 15 la más cercana a ésta se viera afectada y destruidos sus pequeños jardines por cuestión de espacio. Las viviendas de tipo B, situadas en las esquinas, ocupaban un espacio de 42,96 metros cuadrados, mientras que las intermedias pintadas de color verde están edificadas en solo 41,26 metros cuadrados. Constan de comedor-cocina, un estrecho pasillo de entrada, tres reducidos dormitorios, patio cubierto, con WC y lavabo, lavadero y un pequeño espacio descubierto.6

Primera piedra.

Transcurría el año de 1928 cuando con gran solemnidad se celebró bajo la presencia del ministro de Trabajo, Comercio e Industria, don Eduardo Aunós, el acto inaugural de las obras de construcción de las viviendas higiénicas que el Patronato de la Habitación de Barcelona tiene por misión edificar y con las que se han de substituir las actuales barracas.

La colocación de la primera piedra tubo efecto en el grupo A, situado en la barriada de la carretera de Port (Prat Vermell).

Entre la multitud de personalidades que presentaron el acto, hizo uso de la palabra el delegado regio y presidente del Patronato, general Milans del Bosch, quien comenzó diciendo que el problema de la vivienda era antiguo en Barcelona, pero qué, por fin, gracias a todos, iba a quedar resuelto.

Elogió el gran apoyo que todos habían prestado a la obra y rogó al ministro que expresara el agradecimiento del Patronato a S.M. el Rey y al presidente del Consejo de Ministros.

También agradeció muchísimo al ministro el decidido apoyo que desde el principio había prestado a la obra que se perseguía y le rogó que honrara con su nombre al grupo de casas que en aquel lugar iba a construirse.

Dio así mismo las gracias al Ayuntamiento por la gallardía que maduramente y después de un estudio concienzudo había tenido prestando su valioso aval al empréstito.

Dijo que las casas que se construirían no se darían a la amortización, ya que como lo que se perseguía era la desaparición de las 6.000 barracas antihigiénicas existentes en Barcelona, pero con la vista fija en las poblaciones de su naturaleza; pero que el Ayuntamiento, que será con el tiempo el propietario de las nuevas casas, entonces ya vería lo que más convenía hacer.

Brindó a las damas de Barcelona la iniciativa de que contribuyeran a amueblar las nuevas casas, bien con los muebles y enseres que tengan sobrantes, bien con cantidades en metálico.

El general Milans del Bosch fue muy aplaudido. La señorita López Sagredo recordó la escena dolorosa que presenció en Barcelona cuando la colectora del Bogatell se reventó ocasionando un día de luto a la ciudad, añadiendo que al ver la escena de los cuatros niños que murieron fue la que instigó o procurar la resolución del problema de las barracas; siendo el primer paso en el asunto la entrevista que en unión del señor Ramón Albó tuvieron con el ministro señor Aunós, en el que, desde el primer momento, hallaron su más entusiasta apoyo.7

Y le pusieron de nombre Grupo de Casas Baratas Eduardo Aunós.

Habían pasado casi cuatro años desde que las obras de urbanismo y de la Exposición habían terminado. En diciembre de 1925 es nombrado durante el primer Gobierno civil de la Dictadura de Primo de Rivera, el leridano, Eduardo Aunós, ministro de Trabajo, Industria y Comercio, siendo el ministro más joven que había tenido hasta entones España.8

Fue su actuación ministerial la que le llevó a reformar la ley de Casas Baratas, abriendo la oportunidad de  paliar en parte los desmanes que en anteriores legislaturas se habían quedado sin resolver sobre el problema de la vivienda económica para los inmigrantes. Parece ser que esta vez Eduardo Aunós iba por buen camino, ya que como reconocimiento a sus «jalones» sucesivos de su actuación ministerial de la reforma de la ley de «Casas Baratas» se promulgó el Real Decreto nº 215 de 3 de febrero de 1927, por el cual se creó el Patronato de la Habitación de Barcelona, que llevó como objetivo principal la orden de construir viviendas populares que redujeran el número de barracas que se extendían a lo largo del término municipal, y sobre todo en la ladera de la montaña de Montjuïc, donde se construían los edificios y jardines que formaban el complejo de la Exposición Internacional.

La reforma de la ley de Casas Baratas ya era una realidad y había nacido con un fin muy claro, por un lado amortiguar la tremenda falta de viviendas populares y económicas y por otro, dar por finalizado el problema del barraquismo en las primera línea de la montaña de Montjuïc, para qué, con este fin, poder inaugurar de una vez por todas la Exposición Internacional de Barcelona. Por todo ello, se decide poner el nombre de Eduardo Aunós al primer grupo de casas baratas de la Marina, dejando claro de una vez por todas, que no se le puso el nombre al grupo del ministro  de Trabajo, Industria y Comercio, porque los terrenos fueran de su propiedad, sino en agradecimiento por sus esfuerzos para promulgar la ley de Casas Baratas. Sin embargo, tuvo mucho que ver el discurso que ofreció el delegado regio y presidente del Patronato, general Milans del Bosch, en el acto de la primera piedra, agradeciendo muchísimo al ministro Eduardo Aunós el decidido apoyo que desde el principio había prestado a la obra que se perseguía y le rogó que honrara con su nombre al grupo de casas que en aquel lugar iba a construirse.

Las prisas y la falta de equipamientos.

Muy pronto de la inauguración, se hicieron evidentes las precariedades de los equipamientos en el barrio Eduard Aunós. La fotografía muestra una de las cocinas en los años treinta del siglo XX. Fotografía de Gabriel Casas. Arxiu Nacional de Catalunya (ANC).

La rapidez de la construcción del barrio y los pocos recursos económicos con los que se hizo repartieron directamente sobre las condiciones de vida de la población. Diligencia y eficiencia son muy a menudo términos antónimos porque las cosas hechas con prisas se acaban haciendo mal. A inconvenientes con la precariedad de las viviendas o la lejanía de nuevo barrio respecto a otros lugares urbanizados se añadieron los problemas derivados de la imprevisión y de la falta de equipamientos necesarios para las personas que habían de vivir. Poco más de un año después de la inauguración del barrio, junio de 1930, el pleno del Ayuntamiento de Barcelona aprueba una proposición dirigida al Patronato para que facilitase al barrio los equipamientos imprescindibles que no estaban construidos. La proposición se formulaba, explícitamente, al objeto de remediar la triste situación de los habitantes de las casas denominadas baratas que se han construido en los diferentes barrios extremos de la ciudad, y consistía en pedir al Patronato de Casas Baratas para que, lo mismo que se ha dedicado a la construcción de las casas mencionadas, se le requiera para que habilite de cocinas económicas a los distintos grupos para uso de sus inquilinos, al objeto de aliviar en lo posible la precaria situación de las familias que habían en las casas antes mencionadas. Un año más tarde, en junio de 1931, se construyó el colegio por el Patronato Escolar de Barcelona y, para ello, se tuvieron que derribar 83 viviendas por falta de espacio. Impulsado por Manel Ainaud, se le puso el nombre a la nueva escuela de San Raimundo de Peñafort el mismo que se le dio al pequeño barracón de madera para alojar a los niños del «colegio de los ojos malos» que llegaban de la provincia de Almería.9 Sus primeros directores fueron Llorenç Cabós y Concepció Sainz de Amor. La memoria del proyecto recoge una reflexión sobre las circunstancias de como se construyó el barrio y los problemas derivados de la falta de recursos: al hacer el proyecto de emplazamiento de este Grupo Primero, no se tuvo bien en cuenta la población infantil que había de trasladarse al Grupo, la que rebasó en mucho los cálculos que se habían hecho. Esto unido a la gran dificultad de adquirir terrenos colindantes, dado la proximidad de la zona del puerto franco, obligó a suprimir viviendas para dar lugar al emplazamiento de un edificio escolar, cuya necesidad no es necesario encarecer. No se puede decir que la primera intervención de la autoridad en la construcción de viviendas sociales se consiguieran unos resultados muy afortunados.10 

Según Paco Candel en su obra titulada «Donde la ciudad cambia su nombre» dice lo siguiente:

La barriada, en total, con sus puertas y ventanas tan simétricas, tan iguales, semejan un queso de Gruyere, lleno de agujeros, o mejor aún un queso cualquiera donde diminutos ratoncillos han ruido sus viviendas.

Entrega de las viviendas y derribo de las barracas.

El gobernador entregó a los periodistas la siguiente nota:

De gran trascendencia e interés fue la labor realizada en el día de ayer por el Patronato de la Habitación de Barcelona, tanto por los asuntos tratados, como por los acuerdos recaídos en las sesiones que celebraron su Comité ejecutivo y su Junta en pleno, y que revelan la gran actividad con que se está llevando a cabo la realización de la misión que dicha entidad tiene encomendada.

Entre los acuerdos  tomados, resaltar el de proceder desde luego a la ocupación de las casas-higiénicas ya terminadas, y que se vayan sucesivamente acabando de construir, sin esperar a la total terminación de cada grupo, medida adoptada ante la urgencia de tener que proporcionar albergue a un crecido número de familias ocupantes de barracas, que se ven precisadas a desocuparlas, pues han de derribarse a consecuencia de obras que perentoriamente han de llevarse a cabo en los terrenos en que están enclavadas. Para este fin, se han dado las órdenes oportunas para que se permita visitar los grupos a las personas interesadas, las cuales, una vez conformes pasarán por las oficinas de Patronato (Plaza Cataluña, 9, cuarto) con objeto de formalizar el contrato de arriendo provisional, que ha de regir hasta la total terminación de los proyectos, momento hasta el cual no se podrá fijar de modo exacto la cuantía de alquileres.

Los alquileres eran altamente abusivos, ya que oscilaban entre 15 y 75 pesetas mensuales, mientras que el sueldo de un peón era aproximadamente se unas 130 a 150 pesetas mensuales. Ello reflejaba la fuerte presión ejercida sobre estas familias de escasos recursos que vivían tan pobremente en sus viejas y diminutas barracas donde muchos de sus moradores dormían sobre maderas o sacos de paja careciendo en su mayoría de muebles y ropas más indispensables para la vida en esas miserables barracas, y más aún si comparamos estas cifras con las disposiciones oficiales sobre viviendas económicas vigentes en  aquellas fechas, las cuales establecían que el alquiler no debía exceder de 45 pesetas mensuales en una superficie de 60 o 70 metros cuadrados con un mínimo de equipamiento.11 

Posteriormente cuando ya se decidieron los precios de los alquileres, creo recordar que mis abuelos paternos que vivieron en el número 126 de la calle 18, comentaban que los primeros años se fijaron en 30 pesetas para las viviendas intermedias, 31 para las casas que hacían esquina y 32 para las viviendas con jardín. Progresivamente durante los años siguientes a la Guerra Civil, se pagaron 32 pesetas por las viviendas intermedias y 33 pesetas por las esquinas. Sin embargo, hasta sus últimos días de su existencia allá por el año 1993, fueron aumentando, recuerdo que se llegaron a pagar hasta 50 y 100 pesetas mensuales.

Por fortuna, la familia de mi esposa guardaba con mucho aprecio el documento por el cual la abuela Beatriz, cedía la casa a su hija Juana Girona. Aunque no es el contrato primitivo, podemos observar el tipo de la vivienda -B.I.-, o sea, tipo de casa B-Intermedia. Sobre el número de la vivienda, no corresponde al suyo debido a que si existían 533 casas, había más numeración que viviendas. Sin embargo, es posible que cuando derribaron las 83 casas para construir la escuela en 1931, el grupo tenía un total de 616 viviendas, por lo que se intuye que no cambiaron la numeración correspondiente en el contrato primitivo. Otro dato que es importante es el precio del alquiler, en el año 50 se pagaban 32 pesetas mensuales por una vivienda intermedia.

Después de haber asistido a la colocación de la primera piedra de las casas que construiría la Cooperativa de Obreros y Empleados Municipales, el ministro de Trabajo, acompañado del gobernador civil, visitó el grupo de viviendas baratas que lleva el nombre del señor Aunós y que construye el Patronato de la Habitación. El Grupo Eduardo Aunós está a punto de ser terminado, y podrá recibirlo el Patronato el primero de mayo -1929- próximo. Antes, sin embargo, algunas de las viviendas serán ocupadas  por aquellas familias que se ven obligadas a desalojar las barracas que habitan.

Por su parte el gobernador dijo a los reporteros que el próximo viernes día 10 de mayo comenzará el traslado de las familias pobres al Grupo Aunós construido por el Patronato, y que inmediatamente se procedería al derribo de las barracas del final de la calle Cortes -Gran Vía -. Bajo la presidencia del gobernador se reunió el Comité ejecutivo del Patronato de la Habitación, ultimando los detalles para que el viernes 10 de mayo de 1929 pueda comenzar el traslado de los habitantes de las barracas del Grupo Aunós.

Inmediatamente desaparecerán las barracas de la vía férrea y las que se hallan a la vista en la montaña de Montjuïc, y el próximo día 18 -sábado- serán derribadas las restantes.12 

Los derribos más importantes tuvieron lugar sin embargo en la zona de Montjuïc, donde uno de los mayores barrios de barracas, el de Magòria, con unas 250 unidades desapareció por completo.13 

Visita de las autoridades a la barriada de Casas Baratas Eduardo Aunós.

Sobre la inauguración en sí del grupo, no he podido esclarecer la fecha exacta del evento, quizás porque no llegó a producirse, ya que son varias las fechas encontradas en los diferentes libros y artículos de consulta que hablan de ello. Unos dicen que fue el 24 de abril de 1929, otro, el 20 de mayo coincidiendo con la inauguración del Estadio de Montjuïc, y por último, el 6 de febrero de 1930, a finales de la Dictadura de Primo de Rivera.

La realidad, es que se hace difícil interpretar la fecha correcta de la inauguración del grupo Eduardo Aunós, ahora bien, si hemos leído atentamente lo manifestado a los reporteros por el gobernador civil en la entrega de viviendas y derribo de las barracas, dejó clara la intención de la ocupación por parte de los barraquistas y el derribo de sus barracas, alegando que, el «Grupo Eduardo Aunós» estaba a punto de ser terminado, y podría recibirlo el Patronato de la Habitación el primero de mayo próximo. Sin embargo, alguna de las viviendas serían ocupadas por aquellas familias que se ven obligadas a desalojar las barracas en que habitan. Diciendo el gobernador a los reporteros que el próximo viernes día 10 comenzará el traslado de las familias pobres, y que inmediatamente se procedería al derribo de las barracas del final de la calle Cortes. Además, inmediatamente desaparecerán las barracas de la vía férrea y las que se hallan a la vista en la montaña de Montjuïc, y el próximo sábado día 18 serán derribadas las restantes.

Los derribos de barracas más importantes tuvieron lugar en la zona de primera línea de Montjuïc donde uno de los mayores barrios, el de Màgoria con unas 250 barracas desapareció por completo. El resultado de todos estos derribos fue que, según los datos del Padrón de Habitantes de 1930, el número de barracas, una vez realojados en las 2.335 viviendas de los cuatro grupos construidos por el Patronato de la Habitación una gran parte de los barraquistas de Montjuïc, se podría estimar en cerca de 2.000, con unas 11.000 personas alojadas. En total el número de barracas no significaba ni el 1% del total de los hogares de la ciudad.14 No obstante, con las obras de la Exposición, se urbanizó la zona que iba desde Montjuïc hasta la Gran Vía de las Cortes y hasta tocar la plaza Cerdà, conocida la barriada como la Font de la Guatlla.

Barriada de barracas en Magòria en la montaña de Montjuïc.

Por lo cual, se entiende, que el grupo de viviendas fue ocupado paulatinamente dependiendo de las necesidades del terreno que se debía construir y ocultar, posponiendo la inauguración del grupo una vez fuera totalmente  ocupado, porque las prisas eran muy urgentes para tapar las vergüenzas de Barcelona, debido a que necesariamente había que inaugurar el Estadio de Montjuïc y la Exposición Internacional en su totalidad, el lunes día 20 de mayo de 1929.

Suposiciones y comentarios.

Es cierto, y así lo recuerdo, que mis abuelos y mis padres, comentaban que aquellos terrenos habían sido donados generosamente por una marquesa «para que los pobres tuvieran casa», y que los ocupantes serían los propietarios pasado cierto tiempo. Esta creencia que llevaron sobre sus espaldas los primeros habitantes del Grupo Eduardo Aunós, no es cierta, y tiene una explicación sencillamente clara, debido a que los terrenos fueron comprados a las señoras Isabel Ramírez Miguel, Gertrudis Cuyás Fort y Anna Bacardí Ribas, demostrándose que habían vendido los terrenos al Fomento de la Vivienda Popular S.A. con unos valores que oscilaban entre medio millón y millón y medio de pesetas. Por otro lado, la creencia de que las viviendas quedarían como propias, me ha quedado claro, una vez leído el discurso de la colocación de la primera piedra ofrecido por el gobernador civil de Barcelona delante de los reporteros.

Dijo, que las casas que se construirán no se darían a la amortización, ya que como lo que se perseguía era la desaparición de las 6.000 barracas antihigiénicas existentes en Barcelona en las mismas vivían solo aquellos que vienen a trabajar a Barcelona, pero con la vista fija en las poblaciones de su naturaleza; pero que el Ayuntamiento, que será con el tiempo el propietario de las nuevas casas, entonces ya vería lo que más convenía hacer.

Hay que recordar que el Ayuntamiento de Barcelona fue el que había prestado su valioso aval al empréstito -Estado, organismo oficial- para construir las viviendas. Por tanto, el tema queda listo para sentencia, donde no hay nada más que objetar, el propietario siempre fue el Ayuntamiento de Barcelona. Sin embargo, el gobernador civil se equivocaba pensando que aquellos barraquistas solo venían a trabajar a Barcelona y no a quedarse a vivir y emprender una nueva vida.

Referente a que los terrenos  fueron donados por una marquesa, no fue así como ya hemos comentado, pero la marquesa estaba entre las tres señoras que vendieron los terrenos. La abuela materna de mi esposa, la señora Beatriz Martínez, había llegado con su marido a Barcelona en el año 1926 desde Bédar provincia de Almería, tras la crisis profunda de las minas de hierro de la zona. Se establecieron de alquiler en un piso de planta baja en la calle Cortes núm. 246, muy cerca de la estación de Magòria en la barriada de la Font de la Guatlla. La abuela siempre había contado que cuando llegó a Barcelona entró a trabajar en la casa de una marquesa y que gracias a ella pudo obtener una vivienda en el grupo Eduardo Aunós. Nunca nombró el nombre de la señora, pero indagando llegué a encontrar referencias de la marquesa. Pues bien, se trataba de la señora Anna Bacardí Ribas, marquesa de Juliá, esposa de Camilo María Juliá y Vilar, marqués de Juliá.15 

La señora marquesa no donó los terrenos, pero si tenía la suficiente influencia para solicitar en su nombre algunos favores que, como hemos podido saber, le fueron concedidos, haciendo uso de ellos para conseguir la vivienda a nombre de la señora Beatriz.

Para terminar, es muy importante dejar claro que la entrega de las viviendas se hizo por vía administrativa, o sea, todos los barraquistas de la montaña de Montjuïc interesados en las viviendas tenían que personalizarse en las oficinas del Patronato de la Habitación, para formalizar el contrato de arriendo provisional, destacando sin embargo la preferencia de aquellos que estaban desahuciados por estar en la primera línea de Montjuïc, donde ofrecían una vista infrahumana e inmunda cara a la imagen que la Exposición Internacional debía ofrecer.

Plaza y barracones de madera del colegio San Raimundo de Peñafort. A la izquierda la fuente, al fondo el mercado diario, y en la puerta de los barracones, la concentración de los niños que íbamos de campamentos. ¡ Ah!, me olvidaba, las plazas y calles seguían sin asfaltar. Foto. Familia Santafé (1962-1963).

Los barraquistas de Montjuïc, empezaron una nueva vida dentro de unas viviendas faltas de equipamientos pero higiénicamente construidas para llevar una vida respetuosa y casi digna, con agua corriente y luz eléctrica, aunque eso sí, las calles y plazas siguieron sin asfaltar hasta finales de los años 60. Se colocaron fuentes en las plazas y se construyó un colegio y guarderías con barracones de madera donde se celebraban los domingos y días festivos la misa. También, y como no, se construyó una casa cuartel de la Guardia Civil, así como un lavadero público e incluso un mercado diario, donde podías conseguir casi de todo e incluso se permitió estando prohibido en el artículo 15 del contrato de alquiler, que se fomentaran pequeños negocios de establecimientos de toda índole en las pequeñas viviendas que habían nacido para tapar las vergüenzas de Barcelona. El problema del barraquismo no desapareció como anunció el gobernador civil de Barcelona, al contrario, en los años 50 resurgió con más fuerza que nunca, pero eso es otra historia porque ya se tenía en mente organizar otro gran evento internacional, del cual tuve la suerte de participar con mi trabajo y esfuerzo, y que transformaría de nuevo la ciudad, y éste sí acabo con las barracas, sobre todo las de Montjuïc, hablamos pues, de los Juegos de la XXV Olimpiada del ’92.

Notas:

Portada:

La niña era vecina del barrio Eduardo Aunós en los años cincuenta. Fotografía de autor desconocido. Arxiu Municipal del Districte de Sants-Montjuïc (AMDS).

 1.- Una Historia de La Marina de Sants-Vides paral-leles. Ajuntament de Barcelona i Consell Municipal del Districte de Sants-Montjuïc. Año 2007. Página 59. ISBN: 978-84-9850-021-9.

 2.- Una Historia de La Marina de Sants-Vides paral-leles. Ajuntament de Barcelona i Consell Municipal del Districte de Sants-Montjuïc. Año 2007. Página 61. ISBN: 978-84-9850-021-9.

 3.- Web: Barrios barceloneses de la dictadura de Primo de Rivera. Página 89.

 4.- «Can Jon». Julio Baños. Responsable-Director -Centre Civic Casa del Rellotge. Autor del mapa, La Marina, la seva platje i els seus camps a principi dels anys trenta. 20 de mayo de 1991.

 5.- «Prat de indianas». El Prat Vermell (prado rojo) es la zona más próxima donde se habían instalado las fábricas de indianas de la zona. Se le denominaba así porque, una vez teñidas las ropas, se ponían a secar sobre la tierra, que adquiría un color rojizo.

 6.- Web: Barrios barceloneses de la dictadura de Primo de Rivera. Página 89.

 7.- Web: La larga historia de las Casas Baratas-WordPress.com (recortes de prensa relacionados con las casas baratas).

 8.- El Noticiero Universal, número 17.698, martes, 16 de marzo de 1943. Portada.

 9.- «El tracoma». Es una enfermedad ocular que resulta de la infección por Chlamydia trachomatis, una bacteria.

10.- Una Historia de La Marina de Sants-Vides paral-leles. Ajuntament de Barcelona i Consell Municipal del Districte de Sants-Montjuïc. Año 2007. Páginas 61, 62 y 63. ISBN: 978-84-9850-021-9.

11.- Web: Barrios barceloneses de la dictadura de Primo de Rivera. Páginas 83 y 84.

12.- Web: La larga historia de las Casas Baratas-WordPress.com (recortes de prensa relacionados con las casas baratas.

13.- Web: Las barracas y la infravivienda en la construcción…-DocPlayer.

14.- Web: Las barracas y la infravivienda en la construcción…-DocPlayer.

15.- Camilo Julìa de Vilasendra. Su santidad el papa León XIII, le concedió el titulo pontificio de Marqués de Julià, el 17 de agosto de 1900, por su buen comportamiento cristiano, así como por las muchas obras benéficas y a favor de la Iglesia Católica. Fue autorizado para usar dicho título oficialmente en España por S.M. el Rey D. Alfonso XIII el 28 de mayo de 1901.

 

 

 

 

 

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3 comments

  • joan2garcias octubre 9, 2023   Reply →

    Como siempre genial!

  • josep maria octubre 10, 2023   Reply →

    sempre son fantastic els relats felisitats

  • josep maria octubre 10, 2023   Reply →

    la historia molt ben explicada

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