Navidades blancas en 1962. Casas Baratas-Grupo Eduardo Aunós.

Después de haber publicado las tres inundaciones producidas por el río Llobregat en nuestra barriada de Casas Baratas, Grupo Eduardo Aunós, y habiéndose producido recientemente la terrorífica tormenta de nieve producida por «Filomena» que, según los expertos, ha resultado ser el temporal más intenso de los últimos 50 años en la Comunidad de Madrid, recordé qué, en 1962 cuando tan solo tenía 8 años de edad, una tormenta de nieve azotó a la Ciudad Condal y barriadas colindantes. Las consecuencias fueron espectaculares porque cayeron miles de metros cúbicos de nieve, paralizando como en Madrid casi totalmente la vida ciudadana e interceptando las vías de comunicación con el resto de España, siendo el temporal más fuerte sufrido en Barcelona registrado de los últimos 75 años.

Por ese motivo, no podemos olvidar y dejar de contar este fenómeno de la naturaleza, que también afecto e incluso estando a nivel del mar a nuestra barriada, pero que a pesar de las incomodidades y trastornos que ocasionó, nos llenó las calles, plazas y tejados de un purísimo blanco y de unas Navidades deseadas y llenas de esperanza, tras los acontecimientos que durante el año habían surgido y que recuerdo nítidamente sobre las riadas del Vallés Occidental el 25 de septiembre, justamente tres meses antes, donde murieron más de 800 personas incluidos los desaparecidos. Un mes más tarde, el 28 de octubre, cuando estalló la crisis entre Estados Unidos y La Unión Soviética por los misiles (R-12) instalados por la URSS en Cuba, que conmocionó al mundo entero porque la paz mundial estuvo seriamente en peligro, al borde de la Tercera Guerra Mundial 1. Por otro lado, 1962 también pasó a la historia porque el 5 de agosto, la actriz Marilyn Monroe se suicidó y el 14 de mayo, el príncipe Juan Carlos de Borbón se casó en Atenas con Sofía de Grecia y, en lo personal, el fallecimiento por parte paterna de mi abuelo Antonio conocido con el apodo del «maño», que nos dejó un vacío inmenso en nuestra familia.

Imagen 1. Día de San Esteban, calle Ulldecona (7). A la derecha las «casitas nuevas».

Navidades blancas en Barcelona.

La portada de La Vanguardia Española del jueves día 27 de diciembre, decía lo siguiente:

Nuestra ciudad se vio sorprendida a primeras horas de la madrugada del día de Navidad por un temporal de nieve que, con gran intensidad, no se interrumpió hasta pasadas veinticuatro horas. Los plácidos días que, tradicionalmente, suele gozar Barcelona en estos días de final de año, se han convertido en jornadas blancas. Las calles, a falta de transeúntes y vehículos, veían deslizarse a algunos apasionados por los deportes invernales; en los tejados y terrazas, de un purísimo blanco, la nieve se acumuló hasta pasar de medio metro, y los árboles y plantas vieron desaparecer su verdor bajo un espeso manto. En esta plana mostramos varios aspectos de esta nevada cuyo precedente se sitúa, según información que ofrecemos en las páginas interiores, en el año 1887. Como es natural, la vida ciudadana está prácticamente paralizada, pero los grandes trabajos que se realizan dan fruto en el día de hoy, en que comenzarán a funcionar algunas líneas de comunicación de superficie y resolverse los problemas de más acuciante urgencia». 2

Imágenes de La Vanguardia, jueves 27 de diciembre de 1962.

   

El aeropuerto del Prat, Josep Tarradellas en la actualidad y de Muntadas en los años 60 3,  no registró entradas ni salidas de aviones desde las ocho de la mañana del día 25, por hallarse las diversas pistas cubiertas de una nieve de unos 60 centímetros de espesor. La temperatura mínima fue, el día de Navidad, de tres grados bajo cero. Igualmente afectó a la carretera del Prat que conduce a la aerostación 4.

Por lo que respecta al movimiento portuario, que fue nulo durante la jornada del martes puede decirse que se reanudó ayer con el arribo del correo de Canarias «Ernesto Anastasio», a las 5 de la madrugada con varias horas de retraso sobre el horario previsto. El correo de Palma de Mallorca: «Karadenis» y Akdeniz», ambos de pabellón turco y procedentes de Marsella; el «Costa de Oro» y «Fuentes Carcales», españoles: el italiano «Rosauro» y el alemán «Helios». 

Con destino a Palma de Mallorca y Génova, respectivamente se hicieron a la mar los buques españoles «Ciudad de Burgos» y «Cabo San Vicente».5

Imagen de La Vanguardia, jueves 27 de diciembre de 1962. 

Andorra, Guadalajara y Lérida, enviaron máquinas quitanieves con el fin de paliar los trabajos de limpieza de la vía pública.

La rápida ayuda andorrana demostró, una vez más la sinceridad de los viejos vínculos que unen al vecino país con la Ciudad Condal. No obstante, hay que recordar, que la colaboración ciudadana fue fundamental para la recuperación de las calles, dando una vez más muestras de su celo por resolver cualquier problema planteado en la ciudad.

Vehículo quitanieves llegado desde Andorra. Imagen de La Vanguardia, sábado 29 de diciembre de 1962.

La nevada en las Casas Baratas-Grupo Eduardo Aunós.

Habíamos celebrado la Nochebuena con un tiempo desapacible y con cierta señal de tormenta, pero lo que no nos esperábamos es que durante la madrugada del día de Navidad, el tiempo nos ofreciera una espectacular nevada que nos condujo a sentir un gran entusiasmo y  a la vez una grata alegría, dado que, para muchos de nosotros era la primera vez que veíamos la nieve y podíamos jugar con ella.

Los vecinos que más madrugaron; quizás alguno no durmió en toda la noche, se encontraron con la gran sorpresa cuando intentaron salir de sus casas, viendo que las calles y tejados estaban vestidos  de blanco soportando la acumulación de tantos metros cúbicos de nieve.

Imagen 2.- Fotografía de una de las calles del Grupo Eduardo Aunós.

A medida que todos íbamos despertando y levantándonos en la mañana de Navidad, nos pusimos manos a la obra para poder despejar las aceras y dejar libres los portales de las casas. Cualquier utensilio era bueno para abrir caminos intermedios que pudieran cruzar las calles como podemos observar en la imagen núm. 2.

Todos nos preguntábamos el por qué de esta gran nevada que nadie esperaba, que había sucedido para producirse un cambio tan brusco en el tiempo que llevara a este fenómeno natural a convertirse en un temporal tan copioso que originó una acumulación de nieve en algunas zonas de casi un metro de altura.

Imagen 3. Calle Tortosa (4), entre las calles Riudons y Tragura la (19 y 20) respectivamente. Al fondo en la plaza, la caseta del tiro blanco del señor Jesús. A la izquierda el colmado «Mellado».

Según lo analizado sobre el temporal de nieve, los primeros copos empezaron a caer después de la una de la Nochebuena, experimentando en aquellos momentos un sensible descenso de temperatura, que pasó a situarse en los cero grados de congelación. Sobre las dos y media de la madrugada se reanudó la precipitación, hasta convertirse en nevada auténtica después de las tres, y en temporal sobre las cinco, hacía cuya hora, con las primeras luces del día, empezó a cuajar la capa blanca por todos los ámbitos de la ciudad y de los barrios colindantes. El temporal cesaría alrededor de la una de la madrugada del día 26, San Esteban.

imagen 4. La señora Frasquita con su hijo Fernando o Bartolo en la calle Fonoll (3), esquina con la calle Ascó (8).

 

Imagen 5. El que escribe este artículo, Antonio Santafé, en la calle Forets (18) esquina con la calle Tortosa (4). Al fondo la caseta de tiro al blanco del señor Jesús y la chimenea de la antigua bòbila, donde ya se había constituido en 1960 la fábrica Miniwatt S.A., dedicada a la fabricación de componentes eléctricos.

Como sabemos, en la madrugada del día de San Esteban dejó de nevar, fue entonces cuando mi abuela Paca la madre de mi madre, conocida con el apodo de «Paca la sorda», que vivía en la calle Tragura (20) esquina con la calle Tortosa (4), formando chaflán con el colmado «Mellado» de la «patana», me dijo si podía subir al tejado porque la chimenea de la cocina de la casa, se le había taponado por la nieve. Como yo era muy atrevido, menudo y con poco peso, le dije que si. Subí por el patio con mucho cuidado y pude alcanzar la chimenea, le quité la nieve y seguidamente bajé. La abuela muy contenta me dio unas pesetas las cuales guardé para gastármelas en chucherías  el día de Reyes en el cine «Cinco de Oros».

En la ciudad ya se había empezado a priorizarse los servicios, según la información ofrecida por La Vanguardia 6, ya el mismo día de Navidad se procuró mantener por todos los medios los servicios esenciales principalmente los de transporte. Pero los tranvías especialmente los que hacen el recorrido en el sentido del mar a la montaña, tuvieron que ser retirados a primeras horas de la tarde, y algunos antes, por el peligro que suponían los raíles helados. Lo mismo ocurrió con los autobuses, cuya circulación se hizo peligrosa al aumentar el grosor de la capa de nieve. Los tranvías de las líneas paralelas al mar, es decir, las que no deben superar pendientes de importancia, pudieron prolongar su servicio durante algunas horas más, pero también hubo que retirarlos paulatinamente. Ante esta circunstancia, la representación municipal, reunida con el alcalde, acordó realizar el máximo esfuerzo para mantener los servicios básicos, para lo que se pudo contar con la colaboración de los «jeeps» de la policía gubernativa, los bomberos, servicios de hospitalización y patrullas de la Guardia Urbana, y el Ejército movilizado como tantos otros, colaborando en la limpieza de las calles y tareas ciudadanas, esparciendo sal desde los camiones militares para ayudar a la eliminación de la nieve.

Imagen de La Vanguardia, viernes 28 de diciembre de 1962. Soldados esparciendo sal en las calles de la ciudad desde un camión militar.

Con igual idea se habilitaron cincuenta camas en la Colonia de Port y unas salas en el pabellón de la calle Lérida, con el fin de prever las necesidades de los que pudieran quedar sin vivienda o sufrir desgracias. Por fortuna, estas disponibilidades apenas fueron utilizadas por no haber necesidad 7.

Imagen 6. Entrada a la Colonia Industrial de Ntra. Sra. de Port (L’Asil de Port). Calle Mare de Deu de Port núm. 179-183 (Fotografía de Lluis Moreno en 1999).

Imagen 7. Colonia Industrial de Ntra. Sra. de Port (L’Asil de Port). Dormitorios. (Fotografía, Revista Barcelona núm. 8, agosto de 1955).

En la barriada un silencio abrumador.

La barriada fue llenándose después de la euforia vivida por la mañana, de un silencio maravilloso y abrumador. Siempre crea silencio y sosiego la caída de la nieve, una experiencia nueva que vivimos por primera vez. La jornada de la Navidad de 1962 será perpetuamente recordada como el de una pequeña ciudad paralizada, yerta e inmóvil, de cuyas calles fue retirándose todo signo de vida, a medida que la  tarde iba entrando en la noche se oían a lo lejos y de vez en cuando la sirena de algún vehículo de bomberos que se lanzaba a la arriesgada aventura de transitar para socorrer con el  celo de siempre, a alguna llamada urgente, como veremos a continuación.

Mientras tanto la caída de la nieve iba borrando e inundando el desnivel entre bordillos y calzadas, desapareciendo el trazado de las calles haciéndolas intransitables y llenas de peligros y amenazas.

Imagen 8. Mi padre y la abuela Paca el día de Navidad en el Paseo de la Zona Franca, completamente cubiertas las dos calzadas y el paseo central con las Acacias afectadas por la nieve. A ambos lados se aprecian los muros que delimitaban las calzadas con los campos.

Imagen 9. La Fundición de la S.E.A.T., en la calle Prat Vermell, en la actualidad calle Cisell que enlazaba con la plaza de la Fragua, actualmente plaza del Nou. Como anécdota, podemos observar en la parte derecha junto a la valla, como los vecinos están haciendo una escultura de nieve. Y por otro lado, al fondo la fábrica textil Bertrand i Serra.

Además, en esta fotografía, podemos resaltar para recordar la memoria de los que nacimos en aquellos años 50 y 60, y para los nacidos en las generaciones siguientes que ya no lo vivieron, que aquí, y a lo largo de la calle Prat Vermell (Cisell), fue el origen del primer mercadillo de venta ambulante de los domingos, que se extendía por las calles Sovelles (21) y Tortosa (4), hasta la primera plaza entre las calles Cisquer, Forets y Riudons, la 17, 18 y 19 respectivamente. «Este mercadillo nació a consecuencia de haber prohibido en el Barrio Chino y en los alrededores de Atarazanas la venta ambulante durante los domingos, sus vendedores sentaron sus «reales» en las Casas Baratas, barrio sin ley, sino esto no se explica. Sentaron sus reales a lo largo de la calle Tortosa, antes la calle 4; de la calle Sovelles, antes la 21, y a la entrada de este barrio, en el Camino del Prat Vermell».

Imagen 10. Mi padre junto a la abuela Paca en la calle Arnés (1) esquina con la calle Sovelles (21). Al fondo la entrada a la fábrica textil Bertrand i Serra.

Imagen 11. Calle Tortosa (4). A la derecha se puede observar la lechería de la Sra. Ramona, donde guardaba la escultura de la Virgen del Carmen. A continuación, formando esquina con la calle Pinetell (16), el bar de los «Peranchos». Al fondo a la derecha la plaza y la continuidad de la calle Tortosa, donde se instalaba diariamente el mercado, y a la izquierda los barracones de madera de la escuela de párvulos, donde se llegaron a realizar las misas los domingos y días festivos.

Consecuencias de la nevada.

Como he comentado anteriormente, los bomberos acudían a las llamadas urgentes jugándose el tipo en cada una de ellas. Nuestra barriada por desgracia, sufrió las consecuencias de la fuerte nevada, veamos la noticia que ofreció La Vanguardia Española8:

En la Navidad varias plantas bajas del grupo de viviendas de Eduardo Aunós, enclavadas en la Zona Franca, se derrumbaron, sin que hubiera que lamentar víctimas. En una de dichas plantas se velaba un cadáver. Los bomberos tardaron unos veinte minutos en llegar al lugar del siniestro, debido a las enormes dificultades con que tropezaron en su camino. Una vez allí, tuvieron que remover los escombros para extraer el cadáver y trasladarlo a una vivienda vecina, donde se reanudó el velatorio. El practicante del benemérito Cuerpo curó a varios lesionados de este derrumbamiento».

Imagen 12. Con mi abuela en la calle Sovelles la (21), que formaba la calle con el grupo de «casitas nuevas» las cuales podemos ver en el lado izquierdo. Al fondo la droguería y el bar «Aunós», la chimenea de la bòbila y la Miniwatt. Como anécdota, vean el muchacho que nos acompaña protegiéndose  la cabeza con un plástico transparente.

Sobre este hecho tan desagradable, no puedo confirmar el lugar donde ocurrió y las familias siniestradas hasta que consulte los partes de los bomberos en el Archivo Municipal Contemporáneo de Barcelona. Sin embargo, me viene a la memoria, que la familia de la señora María la del «viejo» que vivían en las «casitas nuevas», fueron recogidos por una familia de la calle Ruidons (17) esquina con la calle Tortosa (4), porque su casa sufrió un serio percance; uno de los hijos creo recordar que le llamábamos «Chema». 

La familia que los recogió era conocida en el barrio porque en su casa habían montado una pequeña tienda de chucherías para los niños. Si la memoria no me falla, creo recordar, que se les conocía con el apodo de los «pinocho», y estaba constituida por dos hijos llamados Alfredo el mayor y Paco el pequeño; del padre no me acuerdo pero de la madre creo que la llamábamos señora Tina (Agustina).

Tras haber solicitado una cita previa en el Archivo Municipal Contemporáneo de Barcelona, tres semanas más tarde, debido principalmente a la pandemia,  pude realizar la consulta sobre el parte de los bomberos que intervinieron en el suceso de nuestra barriada.

Como veremos a continuación, no iba del todo mal orientado,  ya que dicho salvamento sucedió en la calle Sovelles, 21 (Grupo Eduardo Aunós). A las 22 horas y 43 minutos se realizo el aviso a los bomberos, los cuales salieron del Cuartel Central a las 22 horas y 44 minutos, regresando  a las 23 horas y 25 minutos, llegando a la base a las 23 horas 45 minutos. La intervención se realizo en un edificio de planta baja, vivienda, cuya propietaria se llamaba Dña. Antonia López Martos. La causa dice textualmente lo siguiente: «Este servicio fue requerido a la dirección mencionada, comprobándose al llegar que debido a la gran cantidad de nieve acumulada en la techumbre está se había hundido, cayendo los escombros encima de una mujer ya difunta y que esperaban darle sepultura. Este servicio se limitó a sacar el cadáver trasladándolo a otra casa colindante». 9

Sin embargo, tal y como narro a continuación en el apartado de las «Viviendas de refugio», la dirección ofrecida por los bomberos, indica el nombre de la calle y el número 21. No obstante, esta dirección no es real, debido a que la calle Sovelles también era conocida con el número 21, numeración antigua que identificaban las calles del 1 al 21, más tarde se le pusieron los nombres de la provincia de Tarragona y una nueva numeración individual por calle. La intuición de que este suceso ocurriera en las «casitas nuevas o de refugio» tal y como yo recordaba, podía ser real, porque la calle Sovelles, la 21,  formaba la calle con el grupo de «casitas nuevas» tal y como podemos apreciar en la imagen número12. Por otro lado, el parte de los bomberos no ofrece ninguna información sobre lo que expone el artículo de La Vanguardia,  en el sentido de que fueran atendidas varias personas por el practicante del Benemérito Cuerpo, y que el derrumbe lo sufrieran varias plantas bajas; ya que por fortuna solamente fue la de la señora Antonia López Martos, la cual hasta el momento, no poseo argumentación para poderla relacionar con la familia de la señora María del «viejo».

Imagen 13. En esta fotografía se puede apreciar parte de la fachada de dicha familia en la calle Cisquer (17) esquina con la calle Tortosa (4). Precisamente el tronco del árbol platanero separa las dos viviendas, mostrando la ventana de la habitación donde estaba la pequeña tienda, ubicada a la derecha de la imagen.

Las «viviendas de refugio».

Las «casitas de refugio» conocidas como «casitas nuevas» fueron  construidas en 1948; 52 viviendas llamadas así por su exigua superficie útil de 16,98 m 2 y 19,73 m 2 construidos. Estas edificaciones no se amparaban bajo ninguna normativa y fueron destinadas a los desalojos del Pont de la Marina.

La planta tipo «vivienda de refugio» se organizaba de la siguiente manera, en la parte central de un cuerpo rectangular se encontraba la puerta que daba acceso a la cocina-comedor de 6,77 m 2. Este espacio también hacía de distribuidor para entrar en un cuarto de baño con lavamanos e inodoro de O,76 m 2 y a dos dormitorios de 4,83 m 2 y 4,62 m 2.

Las «viviendas de refugio» se colocaron en una franja de terreno situada entre la calle Sovelles (21) y el muro de la fábrica «Tubos Bergman»10, se agruparon en seis manzanas, formando cuatro calles interiores que continuaban con la antigua numeración de las calles 11. Para hacernos una idea, pongo el ejemplo de mi casa en la calle Forets núm. 11, los números primitivos fueron en 1942, Grupo Eduardo Aunós núm. 260 y en 1955, el 126.

Imagen 14. Eduardo Aunós. Calle 21 bis, vista de los lavaderos. Archivo PMHB.

Imagen 15. «Viviendas refugio» de la calle 21 bis. Fotos Mariano Velasco, año 1983. En la fotografía de la derecha se puede apreciar la cornisa de la gasolinera del Paseo de la Zona Franca.

Imagen 16. «Viviendas refugio» de la calle 21 bis. Fotos Mariano Velasco, año 1984. En la parte superior de ambas fotografías se puede apreciar el muro de la fábrica «Tubos Bergman».

Lo que fue nuestra barriada.

Como en la ciudad, en nuestra barriada también hubieron percances unos más dolorosos que otros, caídas, resbalones, torceduras e incluso alguna que otra fractura de huesos a consecuencia de las placas de hielo que se habían formado, recuerdo que éstas todavía sobrevivían adosadas al suelo el día de Reyes.

Una situación que todos admitimos con resignación y, por supuesto, con cierta alegría. Creo que muchos de nosotros quisiéramos volver a vivir aquella etapa que nos marcó sin duda alguna con unas blancas y felices navidades. En nuestra barriada ya es cosa imposible e irreparable de que se realizase, porque ha desaparecido disipándose como la nieve sin dejar huella alguna. En estos tiempos ya no sería lo mismo, nos han alojado en unas viviendas verticales donde prácticamente hemos ganado en comodidad pero se ha dispersado el buen entendimiento y la buena amistad entre vecinos. Lo cierto es que, la sociedad ha evolucionado en parte para bien, aunque ha ido perdiendo con el paso de las generaciones, aquellas raíces que hace más de 90 años se instauraron y generaron una nueva convivencia en una barriada donde casi todos éramos emigrantes de otras provincias de España, con distintas costumbres y tradiciones, pero que, a pesar de todo, nos entendíamos a la perfección y donde casi todos nos conocíamos cariñosamente por los «apodos» tal y como hemos podido apreciar durante la narración de este artículo. Todo un ejemplo de convivencia y de superación enturbiada a veces por pequeñas discrepancias o malos entendidos que llevaban a una discusión callejera, causada en la mayoría de las ocasiones por las travesuras de los niños que hacían enzarzar a los mayores en discusiones que pronto eran olvidadas y, cuando había que correr o ayudar a los vecinos todos se interesaban e involucraban; el tiempo lo olvidaba todo, solo quedaba lo bueno, aunque hay que reconocer que en algunas ocasiones  las circunstancias eran creadas por motivos mal intencionados y acciones personales que, esas si,  creaban  una situación más delicada y compleja que no pasaban desapercibidas y que llegaban a ensombrecer  la buena convivencia de nuestro barrio.

Imagen 17. La plaza de la calle Tortosa (4) Al fondo a la derecha, la calle Ruidons (19), y uno de los pocos automóviles que habían en la barriada cubierto de nieve.

En estos tiempos oscuros y grises debido a la Covid-19, es cuando más nos florece la añoranza y la nostalgia de aquella parte tan especial que vivimos en nuestro barrio. Sin embargo, tengo la esperanza de que pronto pasará este mal sueño y nuestras vidas continuaran, surgiendo de nuevo los recuerdos pasados donde la nevada del 62 quedó para siempre guardada en nuestro corazón. 

Lo cierto es que, es evidente que la nevada de la Nochebuena y de la Navidad fue excepcional, absolutamente extraordinaria y para ser recordada para toda la vida.

Imágenes:

Portada: La Vanguardia Española. Edición, jueves 27 de diciembre de 1962.

 1.- Web: Eduardo Aunós-Casas Baratas-Pots/Facebook

 Mi Barrio. Y Sus Gentes.

 https:// www.facebook.com/1234jvm

 2.- Web: LAS CASAS BARATAS (Eduard Aunós).HOME/…

 https://www.facebook.com/LAS CASAS BARATAS-Eduard-Aunós-   109853909053587

 3.- Fotografía, archivo Antonio Santafé.

 4.- Fotografía, archivo María Rosa López.

 5.- Fotografía, archivo Antonio Santafé.

 6.- Ajuntament de Barcelona. Arxiu Municipal del Districte Sants-Montjuïc.

 7.- Ajuntament de Barcelona. Arxiu Municipal del Districte Sants-Montjuïc.

 8.- Fotografía, archivo Antonio Santafé.

 9.- Fotografía, archivo Antonio Santafé.

10.-Fotografía, archivo Antonio Santafé.

11.-Fotografía, archivo Antonio Santafé.

12.-Fotografía, archivo Antonio Santafé.

13.-Fotografía, archivo Antonio Santafé.

14.-Web: El inicio de la vivienda obrera en Barcelona: las casas…

https://upcommons.upc.edu/handle/2117/96050 (pdf TGMR 1 de 2).

15.-Web: El inicio de la vivienda obrera en Barcelona: las casas…

https://upcommons.upc.edu/handle/2117/96050 (pdf TGMR 1 de 2).

16.-Web: El inicio de la vivienda obrera en Barcelona: las casas…

https://upcommons.upc.edu/handle/2117/96050 (pdf TGMR 1 de 2).

17.-Fotografía, archivo Antonio Santafé.

Notas:

 1.- Se conoce como crisis de los misiles, a los trece días de octubre de 1962,   en los que Estados Unidos y la Unión Soviética, estuvieron a punto de   comenzar una guerra nuclear por Cuba.

 El 14de octubre de 1962, un avión espía de EE.UU. descubrió que la URSS   había instalado secretamente sus misiles balísticos de medio alcance R-12,   en la isla. Este hecho ocasionó un conflicto entre las dos superpotencias. La   paz mundial estuvo seriamente en peligro, al borde de la Tercera Guerra   Mundial.

 2.- La Vanguardia Española. Edición, jueves 27 de diciembre de 1962. Núm.   30033 (portada).

 3.- Por entonces, el aeropuerto fue bautizado como «Muntadas», en   recuerdo de uno de los dueños de la fábrica «La España Industrial», Carlos   Muntadas Prim, que como piloto murió en la Guerra Civil mientras   combatía con la aviación franquista.

 4.- La Vanguardia Española. Edición, jueves 27 de diciembre de 1962. Núm.   30033, página 5.

 5.- La Vanguardia Española. Edición, jueves 27 de diciembre de 1962. Núm.   30033, página 7.

 6.- La Vanguardia Española. Edición, viernes 28 de diciembre de 1962.   Núm. 30034, página 6.

 7.- La Vanguardia Española. Edición, viernes 28 de diciembre de 1962.   Núm. 30034, página 6.

 8.- La Vanguardia Española. Edición, jueves 27 de diciembre de 1962. Núm. 30033, página 4.

 9.- Archivo Municipal Contemporáneo de Barcelona. Comunicados de los bomberos del 25 de diciembre de 1962. Caja núm. 48337. Registro núm. 2897.

10.- Los tubos Bergman, estaban constituidos por un tubo con varias capas   de papel embreado y una cubierta de hojalata de sección pequeña que   servían para realizar instalaciones eléctricas.

11.-El inicio de la vivienda obrera en Barcelona: las casas…

http:// upcommons.upc.edu/handle/2117/96050 (pdf. TGMR 1de2), página 186.

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2 comments

  • Jaume Mestres i Capitan abril 25, 2021   Reply →

    MAGNÍFICA EXPLICACIÓN ¿Todavía existen las casas baratas?

  • josep maria muria abril 29, 2021   Reply →

    tenia 14 anys pero men recordo perfectament com treia la neu del techp de la meva ebanisteria pues habia perill de que el techo sen surres amb la pala tiran la neu al carre men recordo al parque de la ciutadella vaig ana aveurel amb la meva cosina germana axo no se olvida may com sempre disfruto dels teus articles que fas es per mi un fenomeno Las rosas que va fe la teva señora eran molt chulas ya la pots felicita no seran numes piropos per tu je je una abrassada de part nostre

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