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El refugio del paseo de Montjüic, y los túneles del polvorín Álvarez de Castro

El hecho de que cerca de la zona donde estallaron tres bombas en un ataque masivo producido por la aviación facciosa durante la Guerra Civil el 6 de noviembre de 1938, se encontraba el refugio número 307 en la barriada de Pueblo Seco, no justifica que los aviadores italianos trataran de alcanzarlo, ya que estos buscaban objetivos militares dentro de una zona militar como las Baterías antiaéreas y de costas que estaban ubicadas en lo más alto del Parque de Maricel. No obstante, y por otro lado, en Pueblo Seco se construyeron y habilitaron otros refugios por toda la barriada, como el del Paseo de Montjuïc entre las calles Mata y Cabanes, que hubiera pasado desapercibido sino hubiera sido por la información que me contó Carmen Mombiela Gracia, vecina de Pueblo Seco que durante los bombardeos a Barcelona se resguardó con su familia en él.

Carmen Mombiela Gracia, me indicó donde estaba ubicado, dándome datos y señas por lo que no podía equivocarme.
Muro Montjuïc
Cuando lo encontré no pensé que podía tener una relación directa con el Castillo de Montjuïc, y que sólo se trataba de un lugar acondicionado para protegerse de los bombardeos aéreos y navales, pero si me extrañó la coincidencia de la construcción amurallada y los arcos que formaban la fachada principal y la entrada tapiada en uno de ellos con la muralla y las entradas también tapiadas de la Batería Buenavista, que empieza prácticmente en frente mismo del Muelle de Poniente. y justo debajo del edificio de Miramar.Por otro lado, después de visitar varias veces el lugar, me percaté que el refugio estaba situado exactamente debajo mismo del Polvorín Álvarez de Castro y que éste formaba parte de la Batería del mismo nombre. No obstante y ante la duda, volví a visitar el polvorín y tomando como referencia uno de los edificios de pisos que desde allí se divisaban, bajé al refugio y efectivamente aquel edificio estaba ubicado en la calle Cabanes con Paseo de Montjuïc, quedando así demostrado que el supuesto refugio formaba parte de las defensas del Castillo de Montjuïc, y que por lo tanto, debía investigar buscando pruebas que argumentaran la hipótesis de la conexión entre ellos.

 

Tanto la muralla del refugio como la muralla de la Buenavista, tenían un camino que ascendían a las baterías protegidas por otra muralla de ladrillos superpuesta a la principal a lo largo de su recorrido. Por su banda, la muralla principal de ambas baterías estaban provistas de una entrada, por lo que deduzco que, aunque fuera un muro de contención del camino principal, fue utilizado como guarnición, donde en su interior se alojaban los soldados que realizaban la guardia diariamente controlando las entradas y salidas de las baterías. Por otro lado, conocía algunos detalles que me hicieron plantear la siguiente pregunta:

 

¿ Se comunicaban a través de túneles secretos los polvorines con las baterías y el castillo?

 

entrada tuneles montjuïc lacruelguerra.comEmpecé a desglosar la información que poseía hasta ese momento, por un lado sabía porque así lo dice un cartel informativo ubicado delante de la fachada principal del Polvorín Álvarez de Castro, que desde allí partía la antigua red de túneles y cámaras de almacenamiento de municiones, por lo tanto, se trataba de encontrar la entrada a dicha red de túneles. Por su banda, Ramón Anglés vecino de Port y fiel colaborador de la revista la Marina, ya me había hablado de la existencia de un túnel que conectaba el polvorín situado al otro extremo de la montaña en las tierras de la Marina con el Castillo de Montjuïc, pero Ramón Anglés no llegó a recorrerlo en su totalidad siendo éste el motivo para no poder afirmar si enlazaba con el castillo o con el Polvorín Álvarez de Castro.

 

 

Como ya sabemos, el polvorín se construyó durante la Guerra de Cuba, y a pesar de los años transcurridos y los diferentes cambios que ha sufrido su entorno, ha perdurado intacta su fachada principal. En la actualidad estos terrenos se han convertido en los Jardines de “Joan Brossa”, por lo que pensé que para demostrar la existencia del túnel principal y sus ramificaciones debía iniciar una investigación oral, consultando a personas vinculadas por un motivo u otro con la montaña. Por fortuna no tarde mucho tiempo en conocer a la persona que me facilitó la información que estaba buscando, hablándome de la entrada del túnel y de unos raíles de tren o vagoneta que se introducían en su interior. Cuando me presenté en aquel lugar tenía la seguridad de que por fin vería con mis propios ojos el argumento de está investigación, pero me llevé una pequeña decepción porque me negaron la entrada, aunque muy amablemente me ofrecieron su colaboración indicándome la forma de poder conseguir un permiso especial que pudiera abrirme el camino hacía las entrañas del polvorín.

 

Así lo hice, recibiendo después de unos días de espera una llamada telefónica del responsable de la entidad pertinente negándome la petición, por lo que entramos en un dialogo verbal de preguntas y respuestas que termino con un resultado muy positivo ya que no solamente conseguí la autorización sino que también recibí el compromiso de ser acompañado el día de la visita al túnel. Por otro lado, llegamos a un acuerdo para no desvelar el nombre de la fuente de información, lo que contrariamente a mis principios tuve que aceptar , causándome la sensación de que con ésta aptitud trataban de silenciar a toda costa la existencia del túnel con el fin posiblemente de proteger la instalación donde se ubica éste y la posible perdida de ésta que como es obvio sería aprovechada para la entrada del túnel y no para el uso que actualmente desarrolla. No obstante, este acuerdo no influyó en nada en mi forma de pensar, ya que en la época actual no tiene sentido esconder la fuente de información de una investigación constructiva que pretende recuperar la “memoria histórica” de unas edificaciones que dejaron huella palpable y que su recuperación engrandecería aún más la propia historia del castillo y de la ciudad, aunque por otro lado, resulta chocante, anunciar a través de un cartel informativo que está en frente mismo de la fachada principal y que indica como ya sabemos la existencia de la antigua red de túneles y cámaras de almacenamiento de municiones, no sacándolo a la luz pública cuando en realidad a quedado demostrado que existen.

 

fachada principal polvorin alvarez de castro lacruelguerra.com

 

Llegó por fin el día y la hora que habíamos concertado entre ambas partes para visitar el túnel. Una vez dentro, intenté orientarme con el fin de esclarecer hacía que lugares partían las diferentes ramificaciones que, por cierto, estaban tapiadas. El túnel principal, está muy bien conservado a pesar de los años transcurridos, y está formado por dos muros paralelos de diez a quince metros de longitud aproximadamente y cubiertos por una bóveda semicilíndrica, y con una anchura y altura suficiente para hacer circular una vagoneta y varias personas a la vez. En su parte central, el túnel quedaba cortado en dos ramificaciones, una a la izquierda y la otra a la derecha, y siguiendo el túnel en línea recta la otra, quedando por lo tanto en forma de cruz. Referente a los raíles de la vagoneta, me informaron que fueron construidos durante la época que estos terrenos ocuparon el Parque de Atracciones de Montjuïc, aprovechando el túnel y la fachada principal del polvorín para la atracción de la “Bruixa“, este detalle me planteó la siguiente pregunta:

 

¿Se instalaron los raíles cuando se construyó el polvorín para transportar municiones y otros elementos, o se construyeron exclusivamente para la instalación de la “Bruixa“?

 

La atracción de la “Bruixa“, consistía en recorrer con un tren el túnel principal del polvorín que junto con otros elementos, realizaba un viaje interior que llevaba a los niños hacia el encuentro de una bruja que con su escoba trataba de intimidarlos.

 

 

Por todo ello, el fruto de esta investigación se verá realizado y cumplido cuando las autoridades pertinentes den luz verde al argumento expuesto sobre este trabajo, o sea, dar a conocer la existencia del túnel principal del polvorín, así como abrir las entradas tapiadas de sus ramificaciones internas y de sus murallas principalmente la del refugio, donde encontraríamos el principio y el fin de este entramado nudo de conexiones que daban vida al propio castillo a través de un mundo subterráneo que bien rehabilitados nos llevarían seguramente a otro lugares que siguen ocultos y que podrían ser visitados por miles de personas que pasean y contemplan las maravillas de la montaña mágica.

 

Artículo publicado el 31 de Julio de 2008 y reeditado para la nueva web.

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