Teruel, plaza estratégica en la Guerra Civil española (Parte II)

De soldado republicano a prisionero nacional. 

Mientras en Barcelona los ciudadanos se manifestaban en la calle celebrando la victoria de Teruel, el Ejército nacional, bajo la dirección del mismo Franco y el General Dávila, los Cuerpos de Ejército Marroquí (Yagüe), de Galicia (Aranda) y de Castilla (Varela), que equilibraban en efectivos humanos a los republicanos, inician una gran contraofensiva, con superioridad artillera y aérea.

Cuando la situación parece de nuevo estabilizada en los frentes, Franco rectifica sus errores pasados, rehúlle el choque frontal y se decide por una amplia maniobra, una de la más brillantes que realizó en toda la guerra, en el valle del Alfambra, al norte de Teruel, que le dará la victoria (1).

Los combates llevados a cabo durante el 17 de enero, en el sector de El Muletón, como ya vimos en la primera parte, fueron los responsables de la magnífica intervención del 861 Batallón de la 216 Brigada Mixta de la 67 División republicana, afecta en aquellos días de enero a la 35 División, es felicitada por su brillante actuación y comportamiento en el combate por la 11.a Brigada Internacional, así como por el General Jefe del Ejército de Levante. Sin embargo, el esfuerzo realizado por las tropas republicanas en su conjunto, ese mismo día, se empezaron a desvanecer con el fuerte empuje de los  Cuerpos de Ejército de Aranda y Varela, que trataron de ocupar las colinas que rodeaban a la ciudad. La artillería pesada italiana entró en acción para dejar el camino expedito. Al cabo de una hora de lucha, acompañada de combates aéreos entre los cazas Fiat y la aviación rusa, se rompieron las líneas republicanas. El día 19, entraron en acción por primera vez las Brigadas Internacionales a las órdenes del general «Walter», su verdadero nombre Karel Swierezwski. Los republicanos fueron retirándose paulatinamente, perdiendo el dominio de los Altos de La Muela al Sur de Teruel. Pero los días 25, 26 y 27 de enero Hernández Saravia lanzó reiterados contraataques en toda la línea del frente situada al Norte de Teruel. En las filas republicanas cundía la fatiga y no faltaban casos de insubordinación; en Rubielos de Mora, el comandante de la 40.a División, Andrés Nieto, fusiló por rebelión a unos cincuenta hombres, entre ellos a tres Sargentos, el día 20 de enero (2)

El Mando nacional, tras un limitado intento de ataque, renuncia a la operación.

Pero algo decisivo se había logrado: la consolidación de un conjunto de posiciones (cota 1205, Altos de Las Celadas, El Muletón) que amenazaban Teruel de cerca y que podían ser y fueron base de partida excelente para dos maniobras sucesivas que produjeron en el Ejército enemigo una profunda desmoralización (3).

El día 7 de febrero fuerzas nacionales acaban de ocupar sus objetivos en la orilla derecha del río Alfambra. Algunos grupos enemigos, desconectados de sus unidades, logran cruzar la escasa corriente de agua. Detrás de ellos quedan miles de muertos y prisioneros en las vaguadas de la Sierra Palomera y en las colinas de Lidón y Camañas. No debe cerrarse este rápido recuento de los hechos sin mencionar, aunque sea brevemente, la ocupación, por parte de una de las unidades de la 13 División, de una cabeza de puente en la orilla izquierda del río, precisamente en la localidad de Villalba Baja. Esta pequeña, pero decisiva operación tiene lugar el día 9 de febrero y es consecuencia de un reconocimiento llevado el día 7. La cabeza de puente de Villalba Baja sirve posteriormente de puerta de entrada al gran ataque nacional que acaba con la resistencia roja en torno a Teruel (4).

Lo que acabamos de leer sobre la ocupación de una cabeza de puente en Villalba Baja, fue sin duda alguna como podremos ver más adelante, la operación decisiva para realizar el gran ataque nacional, y, con ello, el envolvimiento por parte de la 13 División nacional y paralelamente con  la 84 División gallega, para la desestabilización, derrota y apresamiento de toda la retaguardia de la 217 Brigada de la 67 División que defendía aquel sector. 

Por otro lado, el historiador Hugh Thomas, relata la situación del 7 de febrero, diciendo que los nacionales lanzaron un ataque en dirección al río Alfambra, al norte de Teruel, en donde las defensas republicanas eran débiles al hallarse concentrado en Teruel el grueso de sus fuerzas. La batalla duró dos días y los nacionales cruzaron el frente en tres puntos. La Caballería de Monasterio avanzó en forma arrolladora, protagonizando la carga de caballería más espectacular de toda la guerra civil y acaso la última en la historia de la guerra. Aranda y Yagüe, este último al frente del constituido «Ejército de Marruecos», avanzaron con igual celeridad. El 7 de febrero se logró la victoria completa, antes de que Hernández Saravia acertara a enviar refuerzos. En aquellos días la República perdió 800 kilómetros cuadrados de terreno, 7.000 hombres cayeron prisioneros y sufrió otras 15.000 bajas, perdiendo asimismo gran cantidad de material: municiones, armas y ambulancias. Los que no quedaron cercados huyeron atropelladamente, siendo ametrallados por la aviación (5).

 

En el grabado nº 6, podemos observar cómo había avanzado la nueva línea de contacto nacionalista, ocupando ahora la cota 1205, Alto de Las Celadas y El Muletón.

Aviación nacionalista

No hay duda de que sin la Fuerza Aérea Legionaria, los cielos del Alfambra y Teruel habrían estado dominados por la Fuerza Aérea republicana. Basta con mirar la situación de la Fuerza Aérea Nacionalista el 25 de enero de 1938.

Según el comando nacionalista, la aviación era el arma que más había contribuido a la victoria en la batalla del Alfambra.

La Fuerza Aérea Legionaria del continente desplegó 168 aviones eficientes contra los 116 de la Fuerza Aérea Nacional y los 96 de la Legión Cóndor. Junto a 101 cazas legionarios había 34 Fiat CR.32 españoles y solo 18 Messerschmitt Bf 109 de la Legión Cóndor. 

Del 5 al 22 de febrero, las tropas nacionalistas avanzaron con el vigoroso apoyo de toda la Fuerza Aérea Legionaria. El mal tiempo había obstaculizado las operaciones aéreas entre el 11 y el 15, pero más tarde los bombarderos italianos lanzaron un promedio de 35 toneladas de bombas al día, mientras que los Bredas 65 y el Ro. 37 interrumpieron el tráfico en la parte trasera con acciones de mitigación y fragmentación. El flujo de suministros a las tropas republicanas había sido prácticamente interrumpido por los atentos ataques aéreos. La aviación del gobierno, por otro lado, había tenido tales pérdidas que no le quedaban suficientes cazas para escoltar a sus bombarderos a los remansos nacionalistas.

Los trece escuadrones de Fiat CR.32 (cuatro españoles y nueve legionarios) y los dos de Messerschmitt, que barrían continuamente los cielos de Teruel y Sierra Palomera, tras la formación de bombarderos y la vigilancia de las tropas nacionales, constituían una barrera insuperable para la debilitada Fuerza Aérea republicana (6).

 

Tercera fase: Recuperación de Teruel

La última fase de la batalla es otra maniobra envolvente de Aranda y Yagüe, que se inicia el 17 de febrero y amenaza con cortar las comunicaciones de los republicanos con Valencia. Hernández Saravia no tiene más remedio que ordenar el repliegue.

Tengo que suponer que cuando se inició la tercera fase durante los días 17 al 23 de febrero, mi padre ya hacía días que estaba posicionado en las trincheras recién construidas, donde fue capturado y hecho prisionero de guerra. Él, contaba que estaba en la trinchera junto a un compañero, el cual, dentro de la situación que se encontraban, parecía estar contento enseñándole el reloj nuevo que le habían comprado sus padres antes de incorporarse al frente. Mientras hablaban, alzó la cabeza más de lo debido y de repente recibió un disparo certero en mitad de la frente, cayendo precipitadamente muerto junto a él.

El brillante éxito nacional del Alfambra hace al Mando republicano comprender de una manera definitiva la importancia de la batalla de Teruel. Todas las reservas, aun las que ya habían sido batidas en este frente, son enviadas de nuevo para cortar el peligroso avance hacia el mar que la maniobra de los primeros días parecía apuntar.

Las Divisiones 25 y 11 (en Cuenca y Madrid, respectivamente), son transportadas con urgencia. Del frente de Aragón se dirige hacía la parte amenazada otra de las Grandes Unidades de confianza, la División 28, que pisa por primera vez las tierras turolenses. Parece que, al fin, se va a librar la gran batalla de poder a poder entre ejércitos adversarios (7).

En el grabado nº 7, podemos apreciar, como la 67 División de Levante, está posicionada entre Tortajada y la carretera de Corbalán a Teruel. Enfrente de las Divisiones 66 y 67, pasada la línea de contacto, se encuentran posicionadas las Divisiones nacionales 13, 83, 84, 85 y 150, entre Villalba Baja y Caude.

Dispositivo de la defensa

El Jefe del Estado Mayor Central decide oponer a las tropas nacionales toda la potencia del Ejército de Maniobra. Por primera vez en esta batalla, dicho Ejército recibe una misión y una zona de acción propia. La misión ya la hemos dicho, cerrar el camino hacia el mar. La zona de acción, la que corresponde a la gran concentración de fuerzas enemigas, desde Peralejos hacia el Norte. Parecía evidente que si se intentaba continuar el ataque, explotar el éxito de la gran maniobra, la dirección de los esfuerzos nacionales se materializaría hacía las altas tierras del Maestrazgo, dejando a su derecha el objetivo poco rentable y excesivamente caro de Teruel.

De acuerdo con esta idea entran en la línea dicha los Cuerpos XXI y XIII (de Norte a Sur), manteniéndose a retaguardia, como reserva, el Cuerpo de Ejército V. El XXI con las Divisiones 70 y 27; el XIII con la 39, 19 y 25, y el V con la 35 y 47. En conjunto una masa teórica de veintiuna Brigadas Mixtas con un total del orden de los 60.000 combatientes, aunque ni de lejos podía pensarse esta cifra.

Más al Sur, a  cargo del Ejército de Levante, la línea parecía guarnecida por los Cuerpos XX y XIX (de Norte a Sur). El XX, compuesto de las Divisiones 66, 67 y 46, tenía como responsabilidad la defensa de Teruel. El XIX, con las Divisiones 40, 41 y 64, había de atender a la conservación de las posiciones al sur y al oeste de la ciudad.

Una vez más el defensor, por unas u otras razones, desguarnece Teruel. El XX Cuerpo de Ejército tiene que cubrir con sus tres Divisiones el frente defendido antes por tres Cuerpos de Ejército. Concretamente la ciudad queda encomendada a una sola División, la 46, de El Campesino, con renombre desproporcionado a sus verdaderas posibilidades reales y que, poco antes, como sabemos, había sufrido un fuerte castigo.

Las fuerzas nacionales, por su parte, habían cambiado también su dispositivo para proceder al final envolvimiento y recuperación de la plaza.

Frente al poderoso aparato del Ejército de Maniobra queda un frente pasivo mantenido a su vez por dos Divisiones del Cuerpo de Ejército Marroquí.

Más al Sur, el Cuerpo de Ejército de Galicia, con cinco Divisiones, se opone a la zona de acción de la 67 División enemiga (Cuerpo de Ejército XX).

A la derecha del CE de Galicia, la 1.División se opone a parte del despliegue defensivo de la 46 División roja (XX Cuerpo de Ejército).

El despliegue nacional se cierra con el Cuerpo de Ejército de Castilla, con tres Divisiones. Como se ve en esta somera descripción, al Mando nacional, dueño de la iniciativa, decide dar la batalla donde puede obtener más fácilmente efectos resolutivos. Ya dijimos en la ambientación de la fase anterior que al este de Villalba Baja se había establecido una cabeza de puente que debilitaba grandemente el frente defendido por el XX Cuerpo de Ejército. Se da por otra parte la circunstancia que dicho entrante en zona roja se encuentra precisamente en la imperfecta soldadura de las Divisiones 66 (al Norte) y 67 (Sur), zona débil, que además conduce derechamente a posiciones de gran importancia, cuya caída significaría la imposibilidad de la defensa de la plaza (8).

La maniobra

El Ejército nacional, desde este despliegue, organiza una maniobra sencilla, no esperada por su adversario: el envolvimiento de Teruel con un radio de acción corto.

Para ello dicta la Instrucción General nº 24 el 10 de febrero de 1938, en la que se propone «batir al enemigo y establecer en torno a Teruel una línea de resistencia» jalonada por una serie de alturas próximas.

En consecuencia, ordena a los Cuerpos de Ejército Marroquí (al Norte) y Castilla (al Sur), fijar al enemigo por el fuego, mientras que el fuerte Cuerpo del General Aranda atacaría en el centro, precisamente aprovechando la existencia de la pequeña cabeza de puente conseguida en Villalba Baja, ya mencionada. La 1.a División de Navarra (García Valiño) serviría de enlace entre el ataque activo de este Cuerpo y la acción por el fuego de los de Castilla.

De esta manera el Cuerpo Gallego con sus cinco Divisiones ( 85, 13, 84, 83 y 150) y una Brigada de Caballería le correspondía atacar el frente de la 67 División roja. La desproporción es evidente. Pero para agudizarla aún más, el Mando del Ejército del Norte previene para el ataque de este Cuerpo la preparación de 67 Baterías, 19 de ellas de calibres superiores al 155. Es una masa de fuego verdaderamente torrencial la que esperaba lanzarse sobre las tropas casi bisoñas de la 67 División, para luego hacerla luchar en proporción de 1 a 6 (9).

Por su parte, el Jefe del CE de Galicia, General Aranda, decide cumplir su misión de un modo muy especial, muy característico.

Divide sus Divisiones en tres grupos:

1.º Divisiones 13 y 84 atacar el frente enemigo por la izquierda.

2.º Divisiones 83 y 150 para atacar por la derecha.

3.º División 85 para defender la base de partida del Cuerpo de Ejército.

El ataque habían de realizarlo primero las Divisiones 13 y 84 sin preparación artillera. La 13 se infiltraría desde la cabeza de puente de Villalba Baja por sorpresa. Todas las armas automáticas y los morteros de la División actuarían juntamente sobre las posiciones enemigas.

Lograda la infiltración de la 13, la 84 entraría por el mismo sitio y proseguiría el ataque, y superada la primera línea enemiga. La 13 entonces establecería defensivamente a la izquierda para impedir que un contraataque enemigo procedente del Norte (donde se encontraba el Ejército de Maniobra republicano) pudiera impedir la maniobra de la 84 en torno a Teruel.

Las otras dos Divisiones atacantes, 83 y 150, aprovecharían la tremenda preparación de las 67 Baterías sobre la parte más quebrada del frente, a fin de atravesar a viva fuerza el río Alfambra y proceder a la ruptura total de la 67 División y posterior envolvimiento de la ciudad.

Desarrollo de acontecimientos

El 15 de febrero, en el extremo derecho del dispositivo del Ejército de Maniobra, el XXI Cuerpo de Ejército realiza un ataque de objetivo limitado que en un principio tiene algún éxito, ocupando posiciones a vanguardia de cierta importancia, pero que rápidamente resulta detenido por la intervención de las reservas nacionales.

Parece esto demostrar, a los ojos del Mando republicano, que la masa principal de fuerzas enemigas se encuentra en el Norte. La 25 División, procedente de Cuenca, es impulsada hacía el Norte para su incorporación al XIII Cuerpo de Ejército.

Sin embargo, los acontecimientos transcurren por otros cauces.

Ataque: Días 17 y 18

El 17 de febrero, sin preparación, se inicia un fortísimo ataque en la zona defendida por la 67 División. La cabeza de puente de Villalba Baja sirve de excelente base de partida para el ataque a la primera línea de los sorprendidos milicianos. La lucha es dura, las bombas de mano y las bayonetas son la última ratio frente a la tenacidad de algunas posiciones. Pero el frente se desmorona. La 13 División nacional, con un frente menor de dos kilómetros hace caer una tras otra las resistencias a pesar de lo abrupto del terreno. Es el resultado de muchas horas de estudio del problema, de cálculo de los fuegos, de elección de los itinerarios y de los puntos más favorables del ataque.

Al final de la jornada, las unidades de la 13 han logrado escalar un conjunto de alturas que ensanchan y profundizan la anterior cabeza de puente.

El Mando defensor sorprendido, pero estimando que sólo se trataba de una penetración local, ordena al XX Cuerpo de Ejército realizar un contraataque inmediato a cargo de las Divisiones 66 y 67 para recuperar el terreno perdido.

En la mañana siguiente, la 67 División recibe un nuevo y fortísimo ataque que destroza, en profundidad, su resistencia. La 84 División nacional entra en línea al amparo de la 13 y desborda las resistencias de su derecha. La carretera a Corbalán queda cortada a al altura de su kilómetro 13 y Teruel resulta aislada de toda posible ayuda procedente del Norte. Con ello, las posiciones de primera línea de la 67 sobre el río, reciben una impresionante tormenta de fuego de artillería y aviación, mientras que su retaguardia cae en manos del enemigo. Lentamente las posiciones, fortísimas por el terreno y su fortificación, de Sierra Gorda van cayendo en manos de las Divisiones 83 y 150. Al final del día la línea alcanzada la forma la carretera a Corbalán (10).

Posiblemente acabamos de leer el punto álgido de la investigación, o sea, lo que mi padre había intentado contar a su manera, corto y preciso, pero sin llegar, durante los años que vivió, a comprender como sucedió su apresamiento por la espalda estando en la retaguardia.

«Estábamos en la trinchera cuando nos dieron el alto por la espalda, en esos momentos tenía una bomba de mano preparada para lanzar por si tenía que utilizarla. De repente, y sin saber como, el enemigo nos sorprendió en nuestra retaguardia. Eran soldados gallegos, del Norte, nos aconsejaron que tiráramos la documentación que pudiera comprometernos. Yo, por entonces, estaba afiliado al Sindicato de la C.N.T., me deshice de los documentos que llevaba y me hicieron prisionero. Tuve mucha suerte, por lo menos salve la vida; de nuevo la fortuna estuvo a mi lado».

Por lo tanto, sabiendo que la acción de la 84 División nacional penetrando por la línea que defendía la 67 División republicana, es la causante de la maniobra anteriormente citada, decido centrar la investigación sobre la 67 División y sus tres Brigadas, 215, 216 y 217, con el fin de analizar el sector que defendía  cada una  de ellas.

Corbalán – Búnker Alto de la Torana. En el Alto de la Torana podemos encontrar trincheras a diferentes niveles, refugios y un búnker de planta circular con grandes paredes de hormigón encofrado, una puerta posterior y una amplia mirilla. Está bien conservado y se puede acceder a su interior. Se llega a él por la carretera A-226 dirección Cantavieja. Tomaremos el camino que aparece a la derecha en el km 7,600, desde aquí ya podremos ver el vestigio que encontraremos al final del mismo (11).

El Mando Rojo, se da por fin cuenta del descalabro que se avecina y recurre a los escasos medios a su alcance para paliarle en lo posible.

La 25 División, en marcha para su incorporación al XIII Cuerpo de Ejército, del Ejército de Maniobra, es agregada a todas prisas al XX Cuerpo de Ejército juntamente con la 68 que permanecía en reserva.

El 18 de febrero la 67 División, destrozadas sus Brigadas 215 y 217, es sustituida por la 25. Dos Brigadas de ésta, las 117 y 118, son obligadas a entrar en línea en una zona desconocida y sin ninguna fortificación.

La 116 ha de contraatacar las recientes conquistas enemigas.

Los hechos posteriores se encargan de demostrar  la inutilidad de estas medidas apresuradas. La débil resistencia de las Brigadas 117 y 118 cae como un soplo ante las fuerzas de las Divisiones nacionales 83 y 84. El intento de contraataque de la 116 Brigada sobre la 13 División, que defendía el flanco izquierdo, ni siquiera se produce de momento (12).

Historial del XX Cuerpo de Ejército en la Batalla de Teruel

En su actuación hay que distinguir una época brillante (15 a 30 de diciembre) en la cual avanza desde el Sudoeste sobre Teruel; la lamentable espantada de sus dos Divisiones (68 y 40) de Teruel en la tarde del día 31 de diciembre; un periodo de reconstrucción  que dura hasta mediados de enero; su reaparición en actitud ofensiva hacía el 25 de enero con sus dos Divisiones 46 y 66 que fracasan del 27 al 30 en sus intentos de ocupar los Altos de las Celadas, y, finalmente, su entrada en línea a primeros de febrero con las Divisiones 46 y 67 para la defensa próxima a la capital, desde Tortajada, al Norte, hasta la Rambla de Barrachina, en el costado sur de La Muela de Teruel.

Despliegue de sus grandes unidades

El 8 de febrero recibe el Cuerpo de Ejército la organización con la que había de combatir algunos días después. Al costado derecho de la 67 División se agrega la 66, perteneciente con anterioridad al XIII Cuerpo de Ejército. Son, pues, tres Divisiones (66, 67 y 46) cubriendo un frente de 25 kilómetros desde Peralejos hasta La Muela de Teruel (13).

Análisis del despliegue

Tenemos en primer término, la zona dividida en tres sectores divisionarios. Al Norte, el denominado «Cuevas Labradas», guarnecido por la 66 División, con tres Brigadas: 212, 213 y 214, cubriendo 10 kilómetros de frente, desde Peralejos, al Norte, hasta casi Tortajada, al Sur. En el centro, el sector «Valdecebro», con 8 kilómetros de frente, guarnecido por la 67 División, con las Brigadas 215, 216 y 217, extendidas desde el norte de Tortajada hasta la Rambla de Barrachina. Al Sur, el sector de «Teruel», con 7 kilómetros de frente, guarnecido por las tres Brigadas de la 46 División (10 en el Cementerio, 209 en La Muela y 101 en reserva).

De los tres sectores, desde el punto de vista del terreno, parece que el más fuerte es el denominado «Valdecebro», que presenta en primer término el macizo de Sierra Gorda. El sector «Teruel», apoyado en las estribaciones de La Muela, en las alturas del Cementerio y en los escarpados cerros inmediatos a la ciudad, tiene una fortaleza menor aparente, pero muy grande. Puede decirse que, mientras Sierra Gorda no sea ocupada, las lomas del Cementerio y Santa Bárbara no podrán ser atacadas con éxito. La observación en ambos sectores es favorable al defensor, desde los excelentes observatorios de Sierra Gorda, Santa Bárbara y el Mansueto.

El sector «Cuevas Labradas», por el contrario, ofrece, dentro de la dureza general de la margen izquierda del Alfambra, algunas zonas más permeables. Tal sucede con las barrancadas que van a parar al pueblo de Cuevas Labradas, y, muy especialmente con Villalba Baja, donde el reborde montañoso se separa de la margen del río, abriendo como un portillo natural de acceso a las tierras altas, desde el citado pueblo a Tortajada. En una de estas barrancadas, dos kilómetros al oeste de Villaba Baja, fue ocupada por la 4.a Bandera de la Legión una cabeza de puente, a la que nos hemos referido y que se acusa en la Orden del Cuerpo de Ejército XX fechada el 10 de febrero.

Si examinamos los antecedentes de las tres Divisiones en línea, la 66 es, como mucho, la menos fuerte. Traída de Extremadura en periodo de preparación, parece ser que los lazos de mando y la organización no estaban a punto. La 67 División, probada en parte, había perdido el terreno que se le había confiado, pero podía ser considerada una Gran Unidad  normal del Ejército republicano. La mejor de las tres, sin duda, era la 46, que había demostrado tenacidad y valor, aunque escasa capacidad ofensiva.

Respecto a los servicios de Cuerpo de Ejército conviene resaltar que los órganos principales radicaban en la carretera Teruel-Sagunto, de manera que el corte de esta carretera acarrearía un colapso total en la defensa. Sobre la carretera a Teruel – Cantavieja (Corbalán)se situaba un conjunto de órganos secundarios, aunque  indispensables. El corte de esta carretera por el enemigo podría suponer una situación crítica para las Divisiones 66 y 67. En Valdecebro, finalmente, existían centros vitales del Servicio de Sanidad de estas dos Divisiones. Su ocupación supondría la eliminación de ambas (14).

Comparación del despliegue defensivo con la organización defensiva

Observemos cómo la maniobra montada por el Cuerpo de Ejército de Galicia, frente al XX Cuerpo de Ejército republicano, se adapta como un guante a los fallos que ya hemos apuntado en la organización defensiva en práctica por este último.

Sector norte: Villalba Baja – Infiltración.

Al vacío de Villalba Baja se encaran las Divisiones, 13 y 84.

A la 13 sólo puede oponerse una parte de la 214 Brigada de la 66 División. Pero el ataque de la 13 es difícil, de verdad, se oponga nadie, porque no es un ataque con trampa, largamente preparado en la más absoluta impunidad. No actuarán en su provecho los cañones ni las bombas. Será un ataque por sorpresa que ha sido previsto con detalle. A la hora precisa, en la obscuridad, a ser posible, se desencadenará una granizada de fuego de ametralladoras dirigido a las troneras de las fortificaciones enemigas. No habrá el escándalo escalofriante de las grandes explosiones, pero habrá una fría eficacia conseguida tras largas horas de ensayo.

Desde la ocupación de la cabeza de puente de Villalba Baja, por orden del Jefe de la División, se había constituido una amplia base de fuegos en la que se incluyeron las armas pesadas de los batallones. Día tras día, pelotón a pelotón, las ametralladoras habían corregido su fuego sobre las posiciones enemigas. Con paciencia y disimulo se había logrado fijar los topes de dirección y altura de cada máquina, de manera que su fuego incidía, necesariamente, en alguna zona viva del dispositivo enemigo.

Conseguida la corrección del fuego de cada una, nadie estaba autorizado para tocarla. Quedaría quieta, alimentada, cargada y montada, apuntando al enemigo (15).

Abierto el portillo por la 13, la 84 División del Cuerpo de Ejército de Galicia, tenía ante sí, desbordada, a la 217 Brigada, de la 67 División. Cuatro Batallones frente a doce. Una situación defensiva con el flanco abierto a todas las acciones enemigas frente al avance a cubierto de una División enemiga, protegida por carros de combate. Pensemos que las posiciones miraban hacía el Alfambra, pero el enemigo atacaba desde el Norte. Hubiera sido posible cambiar todo el dispositivo y ocupar una nueva serie de posiciones. Cosa, naturalmente, imposible. Pensemos que algunos elementos de resistencia habían caído ya en poder de la 13 División. El resultado, ligado a la suerte de la 214 Brigada de la 66 División, no podía ser mejor que el de esta misma.

Sector Sur: Sierra Gorda – Ruptura

Al núcleo duro de Sierra Gorda se enfrentan las Divisiones 150 y 83.

Pero sobre el núcleo duro de Sierra Gorda, como ya hemos dicho, estallan de 200 a 250 toneladas de proyectiles artilleros y aéreos. No menos de 35.000 explosiones grandes y medias en tres horas.

En el sector de la 150 División nacional, la 216 Brigada recibe su parte de fuego y ha de enfrentarse con los doce Batallones que intentan el asalto. Ejemplos hay unidades que han resistido con éxito una preparación semejante. Pero la 216 Brigada había experimentado ya los resultados de una preparación y, lo que es peor había visto en la mañana infiltrarse al enemigo por su derecha. Un sentimiento de inferioridad, de impotencia es razonable que se apoderara de los hombres de la 216 Brigada.

Lo mismo podemos decir de la acción de la 83 División nacional sobre la 215 Brigada (16). 

Los hechos, días 17 y 18

El plan ideado por el Ejército del Norte y desarrollado por el Cuerpo de Ejército de Galicia y 1.a División parece razonable. En su preparación han sido tenidos en cuenta los aspectos más importantes del problema. Del análisis hecho se desprende que la resistencia enemiga debe ser vencida, si no con facilidad, al menos con un ritmo implacable. Aunque no se fijan fechas concretas para la ejecución, se deduce que los tres esfuerzos tendrán carácter de simultáneos y que la tupida preparación artillera y bombardeo, harían saltar las resistencias más duras desde las primeras horas.

No fue exactamente así. Solo en los dos extremos (Divisiones 13 y 1.) se cumplió en parte el calendario previsto. La preparación no comenzó hasta tres horas y media después de la hora marcada y las Divisiones 84, 150 y 83 no pasaron el río hasta el día 18.

La 13 División, como veremos, logró profundizar casi dos kilómetros. La 1.a no consiguió sino pasar el río, sin asaltar las posiciones enemigas.

Estos resultados inclinaron al Jefe del XX Cuerpo de Ejército republicano a ordenar un contraataque a  cargo de las dos Divisiones inmediatas a la brecha de la 13 División: 66, a la derecha (Norte) y 67 a la izquierda (Sur). Este contraataque, como también tendremos ocasión de apreciar, resulta tardío e impracticable. Tardío, porque a la hora prevista para el contraataque (17.45) la 13 División nacional había avanzado más allá del objetivo propuesto, e impracticable porque la que había de haber sido base de partida para la 67 División estaba ya ocupada por fuerzas de la 84 División nacional en su avance paralelo de la 13 (17).

Operaciones del día 18

El día 18 resultó, por el contrario, decisivo. Durante la noche el Grupo Sur de Divisiones había procedido a tender, como hemos dicho, su pasarelas. El Grupo Norte había pasado el río y avanzado entre las sombras hasta alinearse con la 13 frente a El Tocón. El tiempo era bueno, aunque escasa la visibilidad.

A continuación veremos a través de los cuadrantes del grabado nº 12, el envolvimiento de la tercera fase desde los días 17 al 24 de febrero de 1938, para la  reconquista de Teruel, donde las Divisiones nacionales desbordaron y destrozaron a las Brigadas 215 y 217 de la 67 División republicana.

Mientras tanto en Sierra Gorda se libra una resistencia tenaz, a su derecha la 83 División avanza hasta el kilómetro 57 del ferrocarril minero, pero fracasa al intentar ocupar la cota 1015. El combate es muy duro, la 215 Brigada resiste los sucesivos asaltos nacionales. Un evidente fallo en la preparación había dejado deficientemente batida esta altura. 

En este grabado  se aprecia la cota 1015 en el sector defendido por la 215 Brigada de la 67 División republicana.

Por primera vez en la investigación, aparece la 215 Brigada de la 67 División. Ésta, como ya hemos visto, estaba situada en el sector sur, Sierra Gorda, entre la línea de contacto roja inicial, el río Alfambra y la línea de la 25 División que había sido incorporada a toda prisa al XX Cuerpo de Ejército juntamente con la 68 División que permanecía en reserva, sustituyendo el mismo día 18 de febrero a la 215 y 217 Brigadas que habían sido destrozadas. Recordemos, que la 25 División, procedente de Cuenca, había sido impulsada hacía el Norte para su incorporación al XIII Cuerpo de Ejército, del Ejército de Maniobra.

Prosigue el avance en el sector de Villalba Baja

En el flanco norte del Cuerpo de Ejército los problemas fueron menores. Las dos Divisiones nacionales  (13 y 84) empiezan su avance sobre las 11.00. A las 13.00 la 84 vence la resistencia de El Tocón. A su izquierda la 13 se encarama a la línea de la cota 1200 que se extiende al este de dicha altura. Tres horas más tarde la aviación ve a los gallegos de la 84 cerca de El Chopo. La 13 sigue subiendo por la rampa que lleva a la carretera de Corbalán. El enemigo se retira. A las 16.15 se ocupa El Chopo y a las 18.30 la 13 corta la carretera en el kilómetro 15, ya casi simultáneamente su compañera llega a La Torana. Las dos divisiones se preparan para la prevista continuación de las operaciones.

La 13 se sitúa en defensiva desde la cota 1096, en las inmediaciones de Villalba Baja, hasta la 1281 en las inmediaciones del kilómetro 15 de la carretera de Corbalán. Son unos 7 kilómetros de frente apoyado en un profundo barranco que desciende de 1281 hasta el río por delante de la posición. Las posibilidades defensivas son grandes dada la dificultad del acceso por el Oeste en la parte media y baja de la línea. En la parte superior las rasancías son excelentes con lo que las unidades de la División podían garantizar la seguridad del resto de las fuerzas frente a cualquier intento de ataque desde el Este a lo largo del único itinerario posible, la carretera Teruel-Corbalán (18).

En este cuadrante, podemos apreciar el avance de las Divisiones 13 y 84. La 84 vence la resistencia de El Tocón. A las 16.15 ocupa El Chopo. Mientras, a su izquierda, la 13 se encarama a la línea de la cota 1200 y a las 18.30 corta la carretera de Corbalán en el kilómetro 15. Casi simultáneamente, la 84 ocupa La Torana.

Pero es que, además, la zona al Este de Tortajada de la que debía partir la 67 División republicana para eliminar la cabeza de puente de Villalba Baja, estaba desde mucho antes de las 17.45 del día 18 ocupada y dominada por la 84 División nacional.

En este cuadrante  que también forma parte del nº 12, vemos el recorrido de la 13 División nacional desde la cota 1096 hasta la 1281.

Respecto a las unidades ejecutantes la orden se limita a señalar a las Divisiones 66 y 67, empeñadas en la lucha y posiblemente sin reservas para el contraataque (19).

Autodisolución del XX Cuerpo de Ejército

La primera en el tiempo es la Orden General de Operaciones del XX Cuerpo fechada a las 24 horas del día 19. En ella se dispone que la zona de acción ocupada pase a los Cuerpos V y XXII. El primero recibirá la División 46 y el segundo la 66. La 67, a medida que vaya siendo relevada, pasará al kilómetro 15 de la carretera a Sagunto para proceder a su reorganización. Permanecerán funcionando los Servicios de Ejército hasta que el V organice los suyos. El Cuartel General seguirá funcionando en su emplazamiento superpuesto al del V Cuerpo, hasta terminar la entrega del mando. Cuando esta operación haya concluido el Cuerpo de Ejército XX se dirigirá a retaguardia en calidad de reserva general del Ejército de Levante con las Divisiones 67 y 68.

Orden recibida por el C.E. XXII. Contradicción con la directiva

El Cuerpo de de Ejército XXII recibe orden del EMC de hacerse cargo del sector comprendido entre Peralejos y Valdecebro, cubierto por las Divisiones 25 y 66; son las 09.00 horas del día 19, según consta en su Diario de Operaciones.

Observemos que esta orden no coincide en la delimitación de  zonas de acción con la Directiva del Ejército de Levante de fechas 19 de febrero. En la orden se incluye Valdecebro, como limite Sur; en la Directiva se indica como tal límite la líneas El Chopo-La Torana-Vértice Lobo-etcétera. Entre ambos hay más de tres kilómetros de distancia y precisamente en la parte en que el enemigo amenaza seguir avanzando.

El resultado, lamentablemente pero forzoso, será que las fuerzas que avancen sobre Valdecebro no encontrarán apenas resistencia.

La gravedad de la situación aparece expresada con claridad en el diario:

«Hay que atender rápidamente a la reorganización del sector, pues ante el alarde de material y formidable presión enemiga, las fuerzas propias de casi toda la líneas han huido casi abiertamente y el enemigo avanza en dirección a Valdecebro con propósito de envolver Teruel».

Hay consecuencia, como se ve, en el Cuartel General del CE XXII de la gravedad de la situación. El sector está desorganizado, es preciso organizarlo. El enemigo avanza hacía el Sur, puede ser contraatacado de flanco. Las fuerzas propias «han huido casi abiertamente», hay que reemplazarlas.

Tres misiones distintas y difíciles para las que hay que tener medios (20).

Problemas Graves y acuciantes

En el Puesto de Mando situado en Escriche se trabaja con prisas, ¿Con qué se cuenta? ¿Dónde está realmente el frente? ¿Puede utilizarse con eficacia algo de las fuerzas que defendían la línea del ataque?

Las horas pasan inexorablemente antes de que se pueda esbozar una decisión razonable. Llegan noticias contradictorias.  Parece ser que las Brigadas 215 y 217 de la 67 División han sido destrozadas; escasamente se sacará un Batallón de cada una de ellas. Estas Brigadas han abandonado el frente en franca huida. Igual sucede con una de las Brigadas de la 66 División. La 11 estaba al sur de Teruel y la 25 en el Pobo con sus Brigadas empeñadas en una u otra parte. Se sabe que esta División había recibido orden de hacerse cargo del sector de la 67.

Orden peregrina firmada por el Jefe de Estado Mayor del XX Cuerpo de Ejército a las 22.50 horas del día 18, en la que se hacía a dos Brigadas de la 25 División (la 117 estaba en la zona de Castralvo) recuperar nada menos que todo lo perdido por el XX Cuerpo en dos días de combate. No se tenía noticia exacta de la situación de las tres Brigadas. Se sabía que la 117 avanzaba hacía Valdecebro que la 118 había combatido en El Chopo, de donde había sido expulsada, y que la 116 debía encontrarse en la zona de Montalvo, posiblemente sin emplear, Se recibe un Batallón de Carros T-26 y llega una Brigada de la 28 División que queda en Monteagudo de reserva.

Al atardecer las noticias son peores.  En el Diario de Operaciones del XXII Cuerpo de Ejército se consigna:

«Al final de la tarde el enemigo ocupa Valdecebro, las fuerzas que lo defendían han huido y hay que enviar un Batallón de la 66 División para que ocupando las alturas al este del pueblo, tape la brecha abierta.» (21).

Relato de un antiguo oficial de la 46 División que fue hecho prisionero en Teruel

Para ir terminando, quiero hacerlo, incluyendo parte del relato de un antiguo oficial de la 46 División que fue hecho prisionero en Teruel. En su relato, manifiesta la crudeza de la batalla, pero a la vez, ofrece con sus palabras la realidad de lo acontecido con una sensibilidad que afloran los sentimientos más profundos de los errores y horrores de una guerra entre españoles.

»Llegaron noticias y rumores de otros puntos del frente. El enemigo había atacado en toda la anchura de nuestro Cuerpo de Ejército. La 66 División había cedido. La 67 se mantenía en Sierra Gorda. No sabíamos lo que había pasado con la 66, pero mientras la 67 aguantase no había peligro grave para Teruel, a no ser que la ruptura fuese muy profunda. 

»La ciudad, por la noche, era un laberinto. Había aún más cascote. Muchos de los pasillos abiertos entre los escombros, se habían cerrado de nuevo con el ataque de la aviación y la artillería. Se había evacuado la población civil. Sobre las ruinas sólo nuestros hombres permanecían alerta. Fui al Puesto de Mando. Malas noticias. No se sabía aún las bajas, quizá no se supieron nunca. Había una gran confusión. Sobre nuestro Puesto de Socorro habían acumulado heridos de otras Unidades. No bastaban las ambulancias previstas. En la carretera de circunvalación de Teruel se habían producido varios cráteres y el paso era difícil. Los ingenieros trabajaban por dar salida al triste convoy de los heridos. Llegaban camiones con munición y comida y se iban quedando aparcados a cubierto hasta que pudieron seguir.

»Un chofér decía que no se podía pasar a Corbalán. Los facciosos batían la carretera con fuego de ametralladora.

»-El ataque ha sido terrible. Hay moros y legionarios. Se han llevado por delante a una Brigada de la 66.

»De Corbalán iban llegando heridos.

»_No podemos  evacuar a donde teníamos señalado, la carretera  está cortada.

»Eran de la 67. 

»Sobre la estrecha carretera se iban amontonando los vehículos. Uno de Estado Mayor con un Comisario intentaban ordenar el caos. Era difícil. Se echó mano de todos los hombres que podían manejar una pala y un pico. Abrir paso era la tarea más importante. Pero los hombres se escurrían como sombras en la noche.

»En la zona de contacto de la 10.a Brigada la situación era confusa. En algunos puntos el enemigo había cruzado el río y se mantenía en la línea alcanzada a pesar del tiroteo continuo. La posición de resistencia estaba intacta. Las bajas no habían sido tantas como nos había parecido. Los impactos directos en las obras habían sido, por fortuna, pocos. Las fortificaciones, en muchas partes excelentes, habían impedido una matanza. Explicamos a los camaradas que la aviación y la artillería tenían menos importancia de la que parecía, siempre, eso sí, que la infantería conservase una elevada moral de resistencia.

»Amaneció con niebla. Parecía que el ataque no se reanudaría mientras no levantara la mañana. De todas maneras, se inició el fuego de las dos artillerías.

»Nuestra derecha, sobre Sierra Gorda, la acción enemiga era más violenta.

»Sobre medio día la niebla desapareció y continuó en nuestro sector el ataque enemigo desde las posiciones ocupadas el día anterior. Se vio el despliegue de la infantería y el asalto. Se distinguían como puntos blancos los turbantes de los moros. Iban a por la cota 962, al norte del Cementerio Viejo, pasada ya la carretera. Pero el hueco era duro de roer. En la zona descubierta iban quedando los hombres. El combate iba resultando favorable a nuestras armas. Si nada cambiaba les pasaría lo que a nosotros frente a la 1205. Tras los tres batallones que actuaban irían otros tres y luego los demás. La División atacante se quedaría así sin resuello y pagaría con muchas bajas. Era la suerte de la guerra, ayer nosotros, hoy ellos.

»Bien observado, el problema consistía en mantener a toda costa las alturas que flanqueaban a la cota 962.  Una de ella, la 1015, se encontraba al otro lado de la Rambla, a poco más de un kilómetro, defendida por fuerzas de la 67 División (215 Brigada). La otra, la 989, estaba al Sur, a unos 600 metros, dentro de nuestra posición.

»La caída de cualquiera de ellas pondría en grave aprieto a nuestra defensa.

»Pero la guerra es una sorpresa continua. De pronto, pareció disminuir el fuego enemigo. Estábamos demasiado escarmentados para hacernos ilusiones, sin embargo era un hecho importante y recibido con alborozo. El respiro permitió evacuar bajas y reorganizar la defensa. Los hombres encargados de llevar la munición iban y venían cumpliendo su cometido. Varias ambulancias, que estaban esperando la ocasión, se acercaron a las primeras líneas.

»Al poco tiempo tuvimos una explicación satisfactoria de la detención. A nuestra derecha sobre todo el macizo, era Sierra Gorda, estaba cayendo una tormenta de fuego. Parecían hervir los cerros. El estruendo era casi seguido, profundo, brutal. Toda la artillería facciosa estaba tirando allí. A nosotros nos habían olvidado. ¿Sería todo para abrirse camino a la cota 1015?

»A primera hora de la tarde se combatía en Sierra Gorda con gran intensidad. La 67 se defendía desde las magníficas posiciones enterradas que se habían fabricado. Pero las graves noticias que llegaron hicieron tambalearse el frente. La 66 había sido perforada totalmente. Los fascistas eran dueños de El Tocón, El Chopo y se extendían hacía el Sur. La carretera de Corbalán estaba definitivamente cortada. La 67 División resultaba con ello prácticamente copada. Su resistencia en tales condiciones no podía durar. y, con ella, el apoyo de las ametralladoras de la cota 1015 terminaría.

»Efectivamente. A eso de las seis de la tarde, ya casi de noche, empezamos a recibir fuego de la derecha. En la luz indecisa del crepúsculo se veían danzar, como avispas incendiadas, las balas trazadoras que se precipitaban sobre la disputada cota 962. Pero ahora el fuego, como he dicho, caía sobre ella y sus defensores; no la protegía, sino que la atacaba. La cota 1015 había cambiado de manos. La 67 División decididamente había sido batida en todo su frente.

»La noche actuó como la campana en algunos combates de boxeo.

»La confusión entre las sombras fue indescriptible. Grupos de soldados huían en todas direcciones, muchos de ellos heridos, todos con un miedo irreprimible en los ojos desorbitados. Hablé con algunos.

»La aviación fascista nos ha destrozado. No hemos podido luchar. Han sido horas de muerte, de pesadilla. Tiraban de todo, bombas, tiros, granadas de mano. Cubrían la posición de fuego y por detrás se acercaban los moros. He visto como pasaban a cuchillo a los que les hacían frente y por eso escapamos.

»Yo les pregunté que si no tenían miedo de ir ante un tribunal militar por cobardía. Y me dijeron que sí, pero que más les asustaba los facciosos. Les mandé conducir, detenidos, a retaguardia.

»Al día siguiente, el 19, las acciones enemigas se multiplicaron. La cota 962 se vio atacada desde el Oeste y desde el Norte. La admirable y durísima resistencia se prolongó todavía varias horas. Los facciosos no lograron poner pie en ellas hasta las cinco de la tarde, y eso a pesar de emplear tanques en su ataque.

»Una vez conquistado el reducto más importante, se precipitaron los acontecimientos. La loma del Cementerio fue cayendo en sus manos. De noche continuaron los ataques. A medianoche perdimos el observatorio de Santa Bárbara. Los fascistas atacaban ahora de Norte a Sur sobre el Cementerio nuevo a lo lago de la carretera de Teruel a Cortes.  

»Sobre la carretera de circunvalación de la ciudad se montó, aprovechando la noche, una posición que detuviera al enemigo al menos durante el tiempo necesario para restablecer la defensa en condiciones.

»Pero ya era demasiado tarde. El Mando reconoció el fracaso del XX Cuerpo de Ejército y ordenó que fuera sustituido por el V. Estaban llegando a la zona fuerzas de reserva, la División 25 se colocaría a nuestra derecha en la zona de Valdecebro, y la 11 se dedicaría a contraatacar a los facciosos para impedirles el corte de comunicaciones de Teruel con la retaguardia leal. La 66 había perdido una Brigada y las otras dos se encontraban seriamente quebrantadas. La 67 había sido destrozada por completo. Los cerros y los caminos al este de Teruel estaban llenos de desertores que huían muertos de miedo». (22)

Mi padre, como ya sabemos, había nacido en un pueblo ubicado a poco más de 60 kilómetros de donde se celebró la batalla del Alfambra, Rubielos de Mora. La guerra también había azotado la comarca de Gúdar-Javalambre, y se vivieron momentos difíciles, como cuando fueron asesinados 46 militares de la 40 División de Carabineros de la 84 Brigada Mixta republicana. La 84, según consta documentalmente, fue disuelta tras su negativa a incorporarse al frente después de anularle un permiso tres días después de llegar a Rubielos de Mora, tras varios días de lucha en las calles de la ciudad. Sólo uno de sus Batallones, el 3º, que pasó a la 39 División, se libró de una fulminante purga decretada e ideada por el Jefe de la División, Mayor Andrés Nieto, por no querer volver al frente (23  ). El 1.º y 2.º Batallón, el «Azaña» y el «Largo Caballero», se sublevaron contra la injusta anulación del permiso; son fusilados, 3 sargentos, 12 cabos y 31 soldados sin ningún juicio previo el 20 de enero de 1938 (24). 

Rubielos de Mora

En Rubielos de Mora, se encontraba el Hospital de Recuperación, donde llegaban los heridos del frente que podían aguantar, a través de las ambulancias de Cuerpo de Ejército. Los más graves que necesitaban intervención inmediata serían internados en el Equipo Quirúrgico que se había instalado en la zona llamada Fuente Cerrada y que dependía del Servicio de Sanidad y constaba a parte del Equipo Quirúrgico de un Puesto de Socorro y un Puesto de Ambulancias (25) 

Rubielos de Mora también sufrió como la mayoría de pueblos de Teruel, las atrocidades de la guerra por los dos bandos, por ello, muchos documentos fueron quemados y extraviados. Debo agradecer a un «Rubielano» su colaboración por la información que me hizo llegar desinteresadamente, que cuenta lo siguiente:

«Con respecto a hechos ocurridos en esta villa durante la guerra civil, nada hay escrito y todo lo que sé, es consecuencia de lo que me han contado, pues debido a mi edad nada puedo referir, tenía 2 años cuando empezó.

Me dicen que al estallar la guerra, se juntaron los dos partidos políticos que habían en el pueblo; UGT y CNT, tomando el acuerdo de que tanto si venían los republicanos como los nacionales, intervendrían para que no pasase nada.

Los primeros en llegar, fue un camión de falangistas. Se conversó con ellos y no pasó nada ni detuvieron a nadie. A los pocos días vinieron otros que dicen eran comunistas y aquí si empezó la matanza; detuvieron al alcalde y varios vecinos, 19, los cuales fueron fusilados, así como a tres sacerdotes saqueando las casas de los mas ricos, quemando las imágenes de la iglesia, la cual la convirtieron en garaje.

Casi todos los fusilados, no fueron por motivos políticos, sino por los cargos que desempeñaban y por venganzas. Culpables, los mismos vecinos por denuncias y envidias.

A partir de ese momento, el pueblo se convirtió en una anarquía entre los mismos vecinos, dirigida por tres o cuatro jerifaltes que carecían de las mas elementales nociones de moralidad.

Hasta julio del año 38, a penas hubieron tropas, pues era un punto alejado del frente. Si pasaron muchos, entre ellos la llamada Columna de Hierro, las cuales sembraron el pánico entre las gentes, por los robos y desastres que dejaban a su paso. Como en todos los lugares ocupados por las tropas de la República, todo aquel o aquello que olía a católico, desaparecía.

Sufrimos dos bombardeos; uno a las afueras del pueblo, en dirección a Mora, donde tenían un polvorín, el cual quedó deshecho y otro dentro de la población impactando en tres casas: según confidencias, éste último se produjo porque dicen que había un alto cargo político republicano en una de las casas destruidas. No causaron víctimas.

El 16 de julio de 1938, entraron las tropas nacionales, procedentes de Mora, saliendo por la otra carretera en dirección a Castellón, tanto los militares como numerosos vecinos, muchos de ellos obligados a evacuar.

Con la llegada de los nacionales, empezaron las depuraciones y detenciones, llenándose de militares, con requetés, falangistas y moros. El general Solchaga estableció aquí su cuartel general, siendo visitado por el general Franco, tal y refleja la fotografía que adjunto. También se estableció un hospital de campaña y los internados en el manicomio de Teruel, fueron trasladados a ésta y alojados en un convento de Agustinas.Y como en casi todos los pueblos de España, hambre, familiares desaparecidos o encarcelados y miseria».

Aviación

La Aviación nacional a estas alturas había adquirido un razonable dominio del aire y es lógico pensar que cuantas misiones le fueran solicitadas podrían ser cumplidas sin una apreciable oposición enemiga. Hubo, no obstante, una actuación destacada de la caza republicana y pérdidas importantes por ambos bandos. Para nuestros efectos, y de acuerdo con los datos aportados por diversos especialistas, es probable que la masa de unos 100 bombarderos disponibles lanzaran sobre las posiciones enemigas de Sierra Gorda una cantidad elevada de bombas, equivalente a 100 o 110 toneladas durante la preparación.

Para tener una idea de la importancia real de este bombardeo, parece oportuno señalar que la potencia de destrucción desencadenada por el mismo es ligeramente superior al fuego realizado durante la preparación por la masa de artillería actuante en favor al Cuerpo de Ejército de Galicia.

Si esto es así y si suponemos que la mayor dispersión de las bombas de Aviación se compensa con la menor cantidad de proyectiles de Artillería, podemos establecer que, por lo menos, los efectos producidos por la Aviación fueron semejantes a los artilleros.

Y si antes hemos dicho que cada hectárea recibió no menos de 170 proyectiles, parece razonable pensar que el número de impactos directos, incluidas las bombas, no fue menos de 340 por hectárea; o lo que es lo mismo, que en cada 30 metros cuadrados (5,5 por 5,5) hizo explosión un proyectil, suficiente para destruir cualquier fortificación de campaña que encontrara.

Naturalmente, estos cálculos teóricos no tiene sino un valor orientador. Quedaron, sin duda, zonas sin batir y quizá no siempre los proyectiles hicieron explosión. Ahora bien, lo que no tiene duda es que sobre las posiciones enemigas en Sierra Gorda en un espacio de 2 kilómetros de ancho por 500 metros de profundidad hicieron explosión entre treinta y treinta y cinco mil grandes proyectiles. Lo que significa que se produjeron más de 10.000 explosiones por hora, o lo que es igual, 166 explosiones por minuto y casi tres por cada segundo. Es mucho fuego esto. Tanto que justifica el resultado obtenido y la huida de sus posiciones de una Infantería que todavía no había alcanzado la madurez que mostró en la batalla del Ebro (26).

Desde el 10 de diciembre de 1937 hasta el 21 de febrero de 1938, 65 aparatos de las fuerzas aéreas republicanas fueron derribados en combate. Diez victorias pertenecían a los cazas CR 32 españoles, diez al Messerschmitt alemán, dos al bombardero S.79 italiano y cuarenta y tres a los CR 32 legionarios: las definidas por Franco como «la columna vertebral de nuestros cazas».(27)

Bombardero Veloz S.79 (Savoia) del Grupo XXIX, uno de los protagonistas de la batalla de Teruel en el invierno de 1937/1938 (Foto Ugo Accorsi).

El 23 de febrero, después de la batalla del Alfambra, el general Kindelán, comandante del Ejército del Aire, dirigió las siguiente palabras a las tres fuerzas aéreas:

«La Fuerza Aérea Legionaria, magnífica por su habilidad y precisión efectiva, la Legión Cóndor, una poderosa unidad de gran rendimiento y tenacidad incansable y la Brigada Hispana con los grupos de colaboración, que no era menor que las dos aviaciones anteriores, pueden tener seguridad que su esfuerzo <…> fue útil y fructífero. El 75% de la victoria se debió a la fuerza aérea. Teruel (…) no se habría perdido sin la situación climática desfavorable en los primeros días de enero».(28)

 El Tebib Arrumy, cronista oficial de la guerra en el bando nacional

 

Ultimas noticias del Servicio Nacional de Prensa.

Salamanca, 18.- Otra gran victoria es el magnífico resumen del día de hoy en la que se ha dominado la dura resistencia del enemigo que a lo largo de una batalla en que ha habido que vencer una cortina de fuego por la abundancia de ametralladoras contrarias, que puede calcularse que estaban situadas a una distancia entre sí, no mayor de 60 metros.

La actuación de nuestra artillería y nuestra aviación y el empuje incontenible de nuestros infantes han hecho posibles esta nueva gran victoria que coloca en nuestras manos el Vértice Tocón, el Chopo, altos de la Serena, absolutamente toda la Sierra Gorda, posición llave, la Venta del Bobo y toda la serie de alturas que dominan la carretera de Corbalán y el ferrocarril de Ojos Negros. Hemos quedado dueños de esta carretera que está a dos kilómetros de Corbalán y otros dos del pueblo de Valdecebro.

Se han hecho 700 prisioneros, y más de 1.000 muertos. Se tiene la seguridad de haber materialmente deshecho la división 77.

Es imposible dar una idea de la enorme cantidad de armamento y municiones recogidos. También se recogieron una gran cantidad de ametralladoras y fusiles ametralladoras que quedaron en nuestras manos.

La derrota del enemigo es definitiva, como definitiva es la victoria del Ejército valeroso, que el genio militar de nuestro Caudillo conduce rápido y seguro hacia la paz.- (EASAE). (29).

Con la conquista de Teruel por parte de la República, la zona republicana, se manifestó en la calle, había sido una gran victoria, sin embargo, tal y como dijo en su relato el antiguo oficial de la 46 División hecho prisionero en Teruel, «era la suerte de la guerra, ayer nosotros, hoy ellos». La batalla final la había ganado el Ejército nacional y el jubilo expresado por El Tebib Arrumy manifestaba a toda página el derrumbe de la 77 División a la orden de defender las cotas altas que dominaban la ciudad de Teruel.

No obstante, en el artículo citado, existe un error claro y rotundo que puede causar una interpretación confusa, debido a que la 77 División republicana nunca se constituyó, por lo cual no intervino en la batalla de Teruel. Más bien, el error cometido pudiera haber sido de imprenta, a consecuencia de un cambio numérico, siendo en vez de la 77  la 67 División republicana del Ejército de Levante con las Brigadas; 215, 216 y 217.

Las últimas líneas del relato del antiguo oficial de la 46 División, terminan diciendo:

«El día 20 el ataque empezó al amanecer. Dominábamos desde la carretera el acceso a la ciudad con nuestras armas y resistíamos. El miedo estaba más a la derecha. Noticias no confirmadas pero muy verosímiles daban cuenta de que los fascistas habían ocupado los Altos de La Torana y avanzaban sobre Valdecebro.

Entrada la mañana El Mansueto recibió un formidable bombardeo. Las fuerzas de la 101 Brigada, que le cubrían inicialmente, habían sido empleadas en parte en el Cementerio. Con ello, la guarnición restante era incapaz de aguantar el ataque. El Mansueto, como un gigantón inútil, cayó en manos del enemigo. Los hombres que le guardaban fueron hechos prisioneros casi en su totalidad.

La confusión era enorme. Se luchaba sin embargo con una determinación  formidable. No había cuartel, no podía haber cuartel para nadie.

Por la tarde supimos que estábamos casi cercados. Desde el Mansueto el enemigo se corría hacia el Sur. Había por allí ya caballería mora. Nos cerraban el paso. Nos estrangulaban.

En la noche recibíamos fuego de todas partes. Estábamos cercados como un escorpión. Poderosos aún, duros, no podíamos defendernos del cerco de fuego que se nos cerraba. 

Y entonces Valentín se fue, eso es cierto. Se fue y allí nos dejó.

Yo no sé cómo sucedería ni por qué. Sé lo que pasó. El desastre que dejó.

Probablemente tendría sus razones.

Pero nosotros, una masa de miles de hombres, no podíamos marcharnos. Así que el día 21, el último día de la defensa, luchamos como fieras cercadas.

Se nos había hecho creer que no habría cuartel para nosotros, que seríamos fusilados, si éramos cogidos.

Y nosotros, entonces, éramos hombres de pelo en pecho que no se dejaban cazar, que no se entregaban.

Mi última actuación fue en el Seminario. En una ruina llamada el Seminario.

Era imposible la defensa, ya lo sabíamos, pero había que hacer algo para que algunos de los nuestros pudieran salvar la vida.

Y entre los cascotes del Seminario hicimos el último esfuerzo hasta que fuera de noche. Después a correr, río abajo, hasta llegar, si se podía, a alcanzar las líneas de la República.

Si se podía.

Yo no pude, pero ése es otro relato». (30)

Resumen final

Tras la larga y minuciosa investigación llevada a cabo sobre la 67 División del Cuerpo de Ejército de Levante con sus tres Brigadas ( 215, 216 y 217), he podido llegar a encontrar los acontecimientos que llevaron a estas tres Brigadas bisoñas de reciente creación, a sostener un enfrentamiento directo contra las Divisiones nacionales 13, 84, 83, 85, 150 y una Brigada de Caballería, mejores preparadas y con un alto nivel de experiencia en el combate. A pesar de que estas Brigadas republicanas se formaron casi en su totalidad por jóvenes reclutas del reemplazo del 39, fueron asignadas por el Puesto de Mando republicano a cubrir las cotas altas que ofrecían desde sus posiciones bien fortificadas una garantía de protección para resistir un ataque enemigo con ideas de reconquistar la ciudad; El Tocón, El Chopo, La Torana y las cotas 962 y 1015, obviamente, toda Sierra Gorda. No obstante, el Puesto de Mando republicano, esperando un ataque frontal del enemigo el cual estaba acostumbrado a realizar, ordenó a la 46 División del «Campesino», como Gran Unidad pero con renombre desproporcionado a sus verdaderas posibilidades reales y que, poco antes, como sabemos, había sufrido un fuerte castigo, a defender las posiciones más comprometidas cerca de la ciudad, cubriendo el resto del territorio al norte de Teruel con las Divisiones recién creadas 66 y 67. Lo inesperado y fuera de lo normal, fue cuando el General Franco, rectifica sus errores pasados, rehuye el choque frontal y se decide por una amplia maniobra, una de las más brillantes que realizó en toda la guerra, en el valle del Alfambra, y establece un nuevo plan de envolvimiento que sus tropas realizan en una amplia maniobra, cogiendo por sorpresa a las tres Divisiones republicanas que cubren un frente de 25 kilómetros desde Peralejos hasta la Muela de Teruel. Por una u otra razón, los republicanos desguarnecen Teruel. El XX Cuerpo de Ejército tiene que cubrir con sus tres Divisiones 66, 67 y 46, el frente defendido anteriormente por tres Cuerpos de Ejército. El fuerte Cuerpo de Ejército de Galicia, pretende hacer luchar al enemigo en proporción de 1 a 6. Sin embargo, la mala unión o soldadura que ofrecen las Divisiones 66 (al Norte) y 67 (al Sur), crean un vacío entre ambas que dan la oportunidad al enemigo de abrir una cabeza de puente en Villalba Baja, que el Puesto de Mando republicano no le da la suficiente importancia. El resultado es inminente, porque la pequeña cabeza de puente abierta por la 4.a Bandera de la Legión perteneciente a la 13 División nacional, se convertiría unos días después en la entrada y envolvimiento de la 13 División y paralelamente la 84, enfrentándose ésta directamente a la 217 Brigada de la 67 División republicana. A la vez, se producía la ruptura de las Brigadas 215 y 216 en manos de la 150 y 83 División nacional respectivamente, dejando el camino abierto hasta Teruel. Sin embargo, anteriormente, el Puesto de Mando republicano se da cuenta de la grave y peligrosa situación y pretende corregir el error ordenando a la 66 División conquistar las posiciones perdidas por la 67 División, con una misión imposible de realizar, porque anteriormente dichas posiciones ya habían sido ocupadas por la 84 División. Mientras tanto la 214 Brigada de la 66 División se ve incapaz de soportar los ataques de la 13 División nacional.

Posteriormente, se hace cargo del sector de la 67 División, la 25 División del V Cuerpo de Ejército que acababa de sustituir al XX Cuerpo de Ejército, donde la 118 Brigada de la 25 División es expulsada en el combate realizado en El Chopo.

En fin, la 67 División  había sido batida en todo su frente, dejando la entrada a la ciudad al descubierto donde el Comandante de la 46 División Valentín González «El Campesino» dio la orden de retirada, abandonando sus posiciones y replegándose hacía las líneas de la República. El día 20, el Mansueto cae en manos nacionales. Los hombres que la guardaban fueron hechos prisioneros casi en su totalidad. El 21, fue el último día de la defensa, y el 22 los nacionales reconquistan la ciudad.

Las claves

De las tres Brigadas de la 67 División, la 217 es la que me ofrece los detalles que concuerdan con las narraciones de mi padre.   

A  través de las composiciones de las Grandes Unidades, Divisiones y Brigadas, llegué en la primera parte, a encontrar la creación y la procedencia de la 67 División del Ejército de Levante. Una División recién creada y alimentada por los jóvenes del reemplazo de 1939 y procedente de Levante. 

En  la mañana del 18 de febrero, la 67 División recibe un nuevo y fortísimo ataque de artillería y aviación que destroza en profundidad su resistencia. La 84 División nacional entra en la línea al amparo de la 13 y desborda las resistencias de su derecha. La carretera de Corbalán queda cortada a la altura de su kilómetro 13 y Teruel resulta aislada de toda posible ayuda procedente del Norte. Con ello, las posiciones de primera línea de la 67 sobre el río, reciben una impresionante tormenta de fuego de artillería y aviación, mientras que su retaguardia cae en manos del  enemigo. Lentamente las posiciones, fortísimas por el terreno y su fortificación de Sierra Gorda van cayendo en manos de las Divisiones 83 y 150. Al final del día la línea alcanzada la forma la carretera a Corbalán.

La 84 División nacional, era la única integrada por soldados gallegos del Ejército de Galicia, siendo los únicos que entraron en combate con la 217 Brigada, lo que justifica lo que mi padre contaba: » caímos prisioneros por soldados gallegos», mientras la 216 Brigada fue atacada por la 83 División nacional y la 215 por la 150 División.

Mi padre cae prisionero en la retaguardia tras la primera embestida de la 84 División, la 217 Brigada era la que sellaba la zona junto con la 66 División al Norte. No obstante, se creó un vacío que resultó ser clave y la llave  para la penetración en la pequeña cabeza de puente de Villalba Baja, bien explotada por la 13 y 84 División. Las tres Brigadas republicanas que defendían aquel sector,  fueron destrozadas; más de mil muertos, heridos y huidos, según el cronista nacional, más de 700 prisioneros, entre ellos mi padre.

Sobre el apresamiento de mi padre en las trincheras, puedo decir que, dentro de la situación  en que se encontraba con una bomba de mano preparada para lanzarla, fue para mi entender una vez analizada la situación, dentro de lo peor, lo mejor que le pudo suceder, caer en manos de los soldados gallegos, los cuales  viendo la situación extrema en que se encontraban los soldados atrincherados, respetaron sus vidas. La guerra para él había terminado, ya no volvería al frente. Sin embargo, compañeros de la 217 Brigada que hacían frente a los moros, eran pasados a cuchillo, por eso los que podían escapaban en busca de la línea republicana, aunque después eran juzgados ante los tribunales militares por cobardía. Los que  pudieron llegar  fueron integrándose  en otras Divisiones, y posteriormente muchos de ellos fueron llevados a la Batalla del Ebro, evidentemente, habían salvado la vida en Teruel, pero muy pocos llegaron a sobrevivir  en el Ebro.

Como ya he comentado en varias ocasiones, existía  una prueba vital que confirmaría que mi padre fue capturado por los soldados del Ejército de Galicia. Esta prueba se lleva  a cabo cuando los prisioneros son trasladados andando hasta Alcañiz, donde mi padre acabó su recorrido, el mismo destino que el Puesto de Mando nacional ordena a seguir al Ejército de Galicia, por lo cual, estoy convencido, después de ver el resultado de la investigación,  que mi padre perteneció  a la 217 Brigada Mixta de la 67 División del Ejército de Levante, cayendo prisionero de guerra por la 84 División del Ejército de Galicia el 18 de febrero de 1938.

Ya no volvería más al frente, pero para él empezó otra nueva vida, la del cautiverio, la represión, la pena, el hambre, la fatiga y la miseria, la depuración y el castigo  en los Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores,  pero eso es otra historia…

Imágenes y planos por orden de aparición:

1.ª Portada: PUENTE DE HIERRO, al fondo el Seminario y las torres de la Catedral, San Martín y El Salvador, año 1915. LA BATALLA DE TERUEL. https://batallate.es/la-batalla-de-teruel/

2.ª La Guerra de Todos. Capitulo 19. Guerra y política en Barcelona. Mateo Madridejos. El Periódico de Cataluña 1978, página 369.

3.ª ALFAMBRA: Grabado nº 6. Alfambra. La reconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, página 145. ISBN 84-217-5715-6, año 1976.

4.ª Guerra Di Spagna e Aviazione Italiana. Ferdinando Pedriali. Aeronautica Militare Italiana-Ufficio Storico-Nuuevo Studio Tecna, página 293.

5.ª ALFAMBRA: Grabado nº 7. Alfambra. La reconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, página 168. ISBN 84-217-5715-6, año 1976.

6.ª ALFAMBRA: Grabado nº 11. Alfambra. La reconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, página 264. ISBN 84-217-5715-6, año 1976.

7.ª Corbalán-Búnker alto de la Torana. Web: Atrincherate en Terruel/Vive Teruel

Atrinchérate

 

Lugares y rutas de la Guerra Civil en Teruel

8.ª ALFAMBRA: Grabado nº 12. Alfambra. La reconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, página 303. ISBN 84-217-5715-6, año 1976.

9.ª ALFAMBRA: Cuadrante del grabado nº 12, cota 1015, sector defendido por la 215 Brigada de la 67 División, ante la 150 División nacional. Alfambra. La reconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, página 303. ISBN 84-217-5715-6, año 1976.

10.ª ALFAMBRA: Cuadrante del grabado nº 12, avance sobre las líneas republicanas de la 13 y 84 División nacional, días 17 y 18 de febrero de 1938. Alfambra. La reconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, página 303. ISBN 84-217-5715-6, año 1976.

11.ª ALFAMBRA: Cuadrante del grabado nº 12, avance de la 13 División en la cabeza de puente de Villalba Baja desde la cota 1096 hasta la 1281. Alfambra. La reconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, página 303. ISBN 84-217-5715-6, año 1976.

12.ª Cuartel General de Solchaga, Rubielos de Mora. Fotografía, autor desconocido.

13.ª Guerra Di Spagna e Aviazione Italiana. Ferdinando Pedriali. Aeronautica Militare Italiana-Ufficio Storico-Nuevo Studio Tecna. Página, 291.

Notas:

1.ª  Le Guerra de Todos. Capítulo 19. Guerra y política en Barcelona. Mateo Madridejos. El Periódico de Cataluña 1978. Página 369.

2.ª  La Guerra Civil Española, II. Hugh Thomas. ISBN 978-84-8346-211-9 (vol.II), año 1976. Página 852.

3.ª  Alfambra. La reconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, 1976. ISBN 84-217-5715-6. Página 33.

4.ª  Alfambra. Lreconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, 1976. ISBN 84-217-5715-6. Página 172.

5.ª  La Guerra Civil española, II. Hugh Thomas, 1976. ISBN 978-84-8346-211-9 (vol. II). Páginas 852 y 853.

6.ª  Guerra Di Spagna e Aviazione Italiana. Ferdinando Pedriali. Nuovo Studio Tecna. Roma 1992. Aeronautica Militare Italiana-Ufficio Storico. Página 292.

7.ª  Alfambra. La reconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, 1976. ISBN: 84-217-5715-6. Páginas 263 y 265.

8.ª  Alfambra. La reconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, 1976. ISBN: 84-217-5715-6. Páginas 265 y 266.

9.ª  Alfambra. La reconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, 1976. ISBN: 84-217-5715-6. Página 266.

10.ª Alfambra. La reconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, 1976. ISBN: 84-217-5715-6. Página 268.

11.ª Búnker-La Torana. Web: Atrincherate en Teruel/Vive Teruel

https://www. viveteruel.com/atrincherate/

12.ª Alfambra. La reconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, 1976. ISBN: 84-217-5715-6. Páginas 267 y 268.

13.ª Alfambra. La reconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, 1976. ISBN: 84-217- 5715-6. Páginas 275 y 276.

14.ª Alfambra. La reconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, 1976. ISBN: 84-217-5715-6. Páginas 276 y 277.

15.ª Alfambra. La reconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, 1976. ISBN: 84-217-5715-6. Página 285.

16.ª Alfambra. La reconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, 1976. ISBN: 84-217-5715-6. Página 286.

17.ª Alfambra. La reconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, 1976. ISBN: 84-217-5715-6. Páginas 302 y 304.

18.ª Alfambra. La reconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, 1976. ISBN: 84-217-5715-6. Página 309.

19.ª Alfambra. La reconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, 1976. ISBN: 84-217-5715-6. Página 316.

20.ª Alfambra. La reconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, 1976. ISBN: 84-217-5715-6. Página 320.

21.ª Alfambra. La reconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, 1976. ISBN: 84-217-5715-6. Página  321.

22.ª Alfambra. La reconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, 1976. ISBN: 84-217-5715-6. Páginas 354 a 363.

23.ª Alfambra. La reconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, 1976. ISBN: 84-217-5715-6. Páginas 32 y 47.

24.ª Web: Hallan una fosa en Teruel con 46 soldados republicanos…

https://www.levante-emv.com>Comunitat Valenciana

25.ª Alfambra. La reconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, 1976. ISBN: 84-217-5715-6. Página 357.

26.ª Alfambra. La reconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, 1976. ISBN: 84-217-5715-6. Páginas 282 y 283.

27.ª Guerra Di Spagna e Aviazione Italiana. Ferdinando Pedriali. Nuovo Studio Tecna. Roma 1992. Aeronautica Militare Italiana Ufficio Storico. Página 293.

28.ª Guerra Di Spagna e Aviazione Italiana. Fernidando Pedriali. Nuovo Studio Tecna. Roma 1992. Aeronautica Militare Italiana Ufficio Storico. Página 293.

29.ª ACCIÓN. Crónica de El Tebib Arrumy. Las Palmas, sábado, 19 de febrero de 1938. Número 857.

30.ª Alfambra. La reconquista de Teruel. Rafael Casas de la Vega, 1976. ISBN: 84-217-5715-6. Páginas 362 y 363.

 

 

 

 

 

 

 

 

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One comment

  • josep maria muria sibera marzo 24, 2020   Reply →

    espeluznante la vida de tu padre como otras tantas personas defendiendo sus ideales son de ADMIRAR lastima que para mi ganaran a los que a dia de hoy todavia no soporto visca CATALUNYA lliure

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